
La organización y preparación
de esta experiencia tuvo su punto clave y complicado en la forma de conseguir
los patines ya que, el centro no dispone de ellos como material de educación
física, y no todos los niños poseen patines en sus casas,
ni se los iban a comprar para ésto.
Primeramente, hicimos un sondeo entre los niños
para ver quienes tenían patines y, entre éstos, a quienes
les permitirían dejárselos traer al colegio. A través
de un escrito informativo a los padres y de una autorización, se
llegó a la conclusión de que en las 7 unidades de este ciclo
había un 40% de niños, como media, que podían aportar
los patines, bien porque los tenían o bien porque los podían
pedir a un amigo o familiar.
Posteriormente, para que pudiesen patinar todos, los niños y niñas que traían patines, se fueron convenciendo, poco a poco, de la necesidad de dejar los patines a los que no tenían, como veremos luego en la organización de las sesiones.
Para que tuviese carácter de actividad
reglada y no se generasen problemas en los recreos, en las salidas y entradas
al colegio, se informó a los tutores, al inicio de la experiencia,
de una normativa básica: "Los patines los llevaban los niños
al colegio en bolsa, los guardaban en el aula, y sólo se sacaban
en la hora de educación física".
Desde el punto de vista didáctico, una
vez establecida esta necesaria organización básica, se comenzó
la experiencia. El objetivo básico de la unidad didáctica
era conseguir deslizarse sobre patines sin caerse. El contenido básico
estaba claro: deslizamiento en patines.
Para poder llegar a conseguir el objetivo había que hacer una secuenciación de las habilidades necesarias para poder patinar sin caerse. En realidad se trataba de establecer un proceso continuo de los contenidos procedimentales o habilidades. Hay que decir que algunos niños y niñas ya sabían patinar, pero eran los menos. La mayoría no se sabía mantener en pie sobre los patines.
Durante los dos meses, Mayo y Junio, se fueron
avanzando en las habilidades del siguiente modo. Lo primero fue deslizarse
sobre un patín. Lo siguiente, deslizarse sobre dos patines con la
ayuda de dos compañeros. Después fue sólo un compañero
sin patines el que servía de apoyo al patinador. Finalmente, la
tarea fue deslizarse sólo, bien apoyado en la valla o en la pared
o bien por el espacio abierto. Una vez conseguido el deslizamiento sin
caerse se pasó a habilidades más complejas, como curvear,
esquivar un poste, agacharse en marcha, etc. Hasta aquí llegaron
los más avanzados, generalmente niños y niñas de 2º
de primaria.
Cada niño llegó al nivel que
le permitieron sus capacidades, pero todos lograron deslizarse, unos muy
bien y otros entre desequilibrándose y cayendo. Para que todos patinasen,
los niños que traían patines, los utilizaban durante unos
25 minutos. Luego se los dejaban a los que no tenían, que entre
que se los quitaban unos y se los ponían los otros, les quedaba,
a éstos, unos 15 minutos para patinar. Durante el tiempo que patinaba
un grupo, el otro hacía una actividad paralela en otra zona de la
cancha o bien servía de apoyo y ayuda a los menos diestros en patinar.
Ni nadie se aburrió ni nadie se quedó sin patinar.
Como colofón a esta experiencia se realizó
el día de fin de curso una exhibición al resto de alumnos
del colegio, a los maestros y a los padres y madres que quisieron asistir,
de un pequeño bai1e sencillo con música y con patines en
el que participaron unos setenta niños de los aproximadamente 125
que vivieron esta experiencia.
Este curso 97-98 se continua la experiencia. Los niños del primer ciclo del curso pasado, actualmente en 2º y 3º de primaria, siguen la línea de progresión de los contenidos de la unidad didáctica (cada uno a su nivel) durante este primer trimestre.
En el tercer trimestre de este curso, en la
primavera del 98 se iniciarán los niños y niñas de
1º de primaria de este curso y los de 2º y 3º realizarán
una unidad didáctica sobre patines un poco más compleja.
Un buen síntoma de que esta experiencia
ha sido y es positiva es que la mayoría de los niños están
deseando que llegue el día que les toca patinar y se les ve disfrutar
y divertirse. Hasta tal punto es divertido, que incluso los dos especialistas
del departamento de educación física ya tienen patines y
han aprendido a patinar. Finalmente, también hay que decir lo negativo.
Ha habido algún que otro "golpecito", alguna que otra risa, y algún
que otro percance sin mucha importancia, pero también los hay jugando
a fútbol, al pilla-pilla, a voley o a torito en alto.
Durante este curso, en el segundo trimestre, hemos llevado
a cabo, el departamento de Educación Física de nuestro colegio
de primaria, una experiencia de escalada deportiva con los grupos de 5º
de primaria.
La idea de realizar esta actividad surgió de la oportunidad que nos ofrecía el conocer, por parte de uno de los especialistas de educación física, a un grupo de jóvenes de una localidad cercana que tienen creada una escuela de montañismo y escalada deportiva.
La cuestión es que contactamos con ellos y les propusimos el experimentar una jornada de escalada deportiva en las instalaciones que ellos utilizan. Tales instalaciones son simples, pero bien adaptadas para la práctica de esta disciplina. Se trata de un muro de unos 10 metros de altura, concretamente la parte trasera de un frontón, en el que tienen establecidas varias vías de ascenso con sus correspondientes enganches, juntas y fijaciones.
El grupo de alumnos que llevamos fue de unos 60, concretamente dos grupos de 5º de primaria, de entre 10 y 12 años. La actividad la programamos de la siguiente manera:
Una vez establecidos y fijados los materiales en el muro de escalada, distribuimos a los alumnos en grupos de 9 (teníamos 9 bragueros) que iban ascendiendo por el muro con la ayuda de los especialistas. Con una cuerda sujeta a una polea en lo alto del muro, los alumnos y alumnas iban ascendiendo por las vías más fáciles, a la vez que estaban sujetos por la misma cuerda a un monitor que se quedaba en la base del muro, tal y como se hace por seguridad en esta disciplina.
La idea era que todos ascendieran y bajaran después "rapeleando", pero pronto nos dimos cuenta de que eran muchos alumnos e íbamos a invertir mucho tiempo en unos pocos mientras los demás miraban. De tal forma que modificamos la actividad dejándola de la manera siguiente.
Los alumnos/as subían escalando y después bajaban por una "tirolina" que habían preparado los monitores desde lo alto del muro a la base de un árbol cercano a unos 20 metros. La bajada era muy divertida y segura y garantizaba la rapidez de ejecución de la actividad para que todos los alumnos esperasen su turno con diligencia.
La experiencia fue muy positiva para todos, pues experimentamos (los profesores también) la escalada y luego la bajada en "tirolina", de una forma segura, dándonos una percepción de la altura y el hecho de escalar diferente y nuevo. Todos los alumnos/as subieron, incluso los más recelosos al principio, y no hubo ningún problema. Todo lo contrario, querían seguir subiendo.
Toda la sesión duró una mañana entera
y los alumnos pudieron hacerse una idea de lo que es escalar y de lo que
puede suponer escalar en la montaña.

La única
posibilidad que existe es que la localidad donde esté situado el
colegio disponga de una piscina. Por eso desde la perspectiva de un centro
como el nuestro, enclavado en un pueblo donde no hay piscina climatizada,
la única posibilidad es organizar una excursión a la ciudad
más próxima con piscina, para desarrollar de forma específica
una sesión de natación, en la que los alumnos y alumnas experimenten
la natación de una forma organizada, divertida y como actividad
de aprendizaje.
De tal manera que nos propusimos este curso realizar dicha sesión con los niños y niñas de primer ciclo de nuestro centro. Lo primero fue contactar con los responsables de la piscina y concretar un día de visita. Se estableció el 12 de febrero, un día lectivo cualquiera.
Previo a esto, hubo que realizar una tarea de motivación e información a padres (puesto que los niños estaban motivados por sí mismos) para que vieran como positiva la experiencia. Una vez conseguido esto (aceptaron el 80 % de los padres) iniciamos la organización de la sesión.
Fuera de lo que suponía la organización de la excursión, autobuses, comida y demás, cuestión que fue llevada en su mayor parte por los tutores de los niveles, lo más importante era distribuir a los niños y niñas en dos grupos, los que sabían nadar y los que no. Se trata de niños y niñas e 1º ciclo, es decir, entre 6 y 8 años, y de zona rural donde no todos saben nadar.
Una vez establecidos los grupos y organizada la excursión tuvimos que dar una serie de informaciones sobre indumentaria (toalla, bañador, etc.) y conseguir los gorros de baño que eran necesarios para la piscina.
Se tratabas de unos 90 niños y niñas, lo cual no era nada fácil. Una vez conseguidos los gorros de baño, recogido el dinero del autobús e informado a los niños ya sólo quedaba esperar al día señalado.
Los grupos habían quedado establecidos en dos niveles. Uno, los que sabían nadar perfectamente y no presentaban ninguna duda ni temor al lanzarse al agua y dos, los que tenían poca seguridad en el agua aunque se defendían nadando y los que no sabían nadar. Estos grupos no respondían a edades, porque había niños de 1º de primaria que sabían perfectamente nadar y otros de 2º de primaria que no estaban muy seguros o que no sabían nadar.
Al llegar a la piscina, se distribuyeron los dos grupos, empezando las actividades con el grupo de menos nivel, mientras que los otros esperaban en las gradas de la piscina y observaban el desarrollo de la sesión del otro grupo.
Dado que una sesión de piscina, como actividad de aprendizaje, da para muy poco, la cuestión era que todos tuviesen una experiencia positiva, perdiesen un poco el miedo al agua y disfrutasen del medio, intentando flotar, mover los brazos, bucear y saltar a la piscina de una manera ágil, suelta y sin recelos. La idea era que consiguiesen hacer cada uno un poco lo que no era capaz de hacer él sólo en una piscina, teniendo en cuenta que cada niño tenía su propio nivel. Vino con nosotros, evidentemente, Dani, un niño paralítico cerebral, cuyos padres pensaban que no sería capaz de entrar al agua. Al final se bañó con todos y todas.
Para poder llevar a cabo la sesión de forma paulatina en cuanto a dificultad (no olvidemos que cada uno partía de un nivel diferente) fuimos realizando, junto con los monitores de la piscina, los siguientes ejercicios de menos a más en cuanto a dificultad y contacto con el agua.
Cómo detalle organizativo, recuerdo que empezamos con el grupo 1, de menos nivel, unos 45 niños aproximadamente, mientras el otro grupo observaba desde la grada.
Primero, situados junto al borde de la piscina en su lado más largo (para hacerse una idea del número de niños, lo ocupaban por completo y todavía había algún niño que se tuvo que poner al inicio del lado corto de la piscina, que era de 25 X 15 mts.), se sentaron y patalearon lo que quisieron. Luego, hicieron lo mismo con las manos, de forma que estaban tumbados boca abajo en el borde de la piscina. Finalmente, como ejercicio respiratorio, hicieron ruidos con la boca y el agua y soplaron ésta todo lo que quisieron.
Segundo, fueron pasando, ya dentro del agua, por el borde de la piscina de una escalera a la otra. La piscina tenía un apoyapies por debajo del agua a unos 75 ctms., lo cual permitía que los niños fuesen agarrados al borde y pisando sobre seguro. En este momento, los de mejor nivel, ya se soltaban poco a poco.
Una vez realizado este ejercicio, se salieron fuera del agua y se les indicó como lanzarse de pie y salir a flote. Fueron haciéndolo de uno en uno por pequeños grupos atendidos por monitores y por nosotros mismos y todos se lanzaron excepto Dani, que permaneció tumbado sobre una colchoneta de agua al borde de la piscina. Hay que decir que Dani presenta también, problemas motrices. Al final perdió un poco el miedo y dio un paseo por la piscina subido a la colchoneta no del todo relajado, pero habiendo perdido mucho del miedo que al principio le hacía retroceder del agua.
Finalmente, cómo ya habían saltado y habían perdido el miedo a ello, se les indicó que se lanzasen y fuesen nadando o buceando hasta una boya de separación que había a unos 3 metros del borde. Tal boya estaba situada a la manera en que dividen las calles de una piscina olímpica. Casi todos lo consiguieron. No hubo ningún problema porque la mayoría ya estaba en condiciones de hacerlo sólo y a los que no se les ayudó desde dentro del agua.
Toda esta sesión, con el primer grupo duró aproximadamente unos 45 minutos. Luego salieron del agua y entraron los del grupo de mayor nivel. Se hizo una primera actividad de acercamiento para ver el nivel de la mayoría y se comprobó que eran independientes totalmente dentro del agua. De tal manera que se les proporcionó una serie de juegos, aparatos, pelotas, balsas, y colchonetas de agua de las que dispone la piscina y se dejó un poco el resto de la sesión libre.
Hicimos algunas pruebas de buceo con los más destacados y finalmente se terminó la sesión que consideramos como muy positiva y un éxito completo.
Para aprovechar la excursión, completamos el día con una visita a un parque de animales (propio para los niños y niñas de esta edad) en el que jugaron y vieron patos, aves, pavos reales, monos, etc.
En cuanto a la experiencia de natación como contenido motriz, las conclusiones que sacamos fueron muy positivas. Quizá, la única cuestión que vimos un poco mal, fue el gran número de niños que habíamos llevado a una sola sesión. De tal manera, y así lo hablamos con los monitores de la piscina, que el año siguiente lo vamos a hacer en dos días. Primero iremos con los niños y niñas de 1º y otro día con los de 2º, aplicando la misma organización que hemos aplicado a ésta experiencia.
Convivencia
intercentros municipal
Recorrido
Urbano en bicicleta y juegos cooperativos y de convivencia

Esta experiencia la hemos realizado este curso, por tercer año consecutivo, si bien la idea del recorrido urbano en "bici" se ha llevado a cabo sólo en las dos últimas ocasiones. El primer año se hizo una especie de carrera de fondo, un "footing" vaya.
Consiste, consistió, en que los alumnos de 5º de primaria de los dos centros existentes en la población se reunieron para pasar una jornada lectiva completa de convivencia. En total unos 125 alumnos aproximadamente.
La
jornada se inició con la concentración de tod@s los alumn@s,
con sus respectivas bicicletas en la plaza del ayuntamiento de Jaraiz de
la Vera, Cáceres. La policía local y la cruz roja acompañaron
a la "comitiva" ciclista desde este punto de inicio hasta el polideportivo
municipal, realizando un recorrido por las vías principales del
pueblo, pasando por los colegios.
Una
vez llegados al polideportivo (campo de fútbol y pabellón
polideportivo) se inició una serie de juegos y actividades cooperativas
y competitivas, donde los alumn@s se interrelacionaban y mezclaban entre
ell@s. Los juegos fueron los siguientes:
Posteriormente, en el mismo polideportivo, el ayuntamiento ofreció comida en bocadillos a todos los niñ@s. Jugaron un rato libremente, se conocieron y montaron en "bici" libremente por la pista de atletismo que rodea al campo de fútbol.
A las 3h. aproximadamente, entramos al pabellón polideportivo donde realizamos una serie de juegos de baile, y una danza simple que aprendieron y bailaron todo@s. Esto nos llevó hasta la hora de vuelta a los colegios, momento en el que realizamos el recorrido urbano inverso al que hicimos a la mañana.
La experiencia es muy positiva, pues se cuimplieron todos los objetivos básicos que nos habíamos marcado. Convivir, disfrutar, conocerse, practicar actividades lúdicas y competitivas con desconocidos, hacer un recorrido en "bici", tomar conciencia del respeto al otro, al igual que no conocemos, etc, etc.
Este
año hubo algunas diferencias con los otros dos anteriores. Sobre
todo en las actividades rotativas y en la danza, pero la idea golbal es
la de mantener esta experiencia todos los cursos y años, para que
todos los alumn@s de los dos centros, al llegar a 5º de primaria realicen
dicha actividad.
Al día siguiente a la convivencia, los alumnos de uno de los grupos de 5º de Primaria que asistieron a la misma, realizaron un cuestionario de 9 preguntas sobre los aspectos más significativos de la experiencia.
El objetivo de este cuestionario, era ver qué
aspectos de la experiencia eran los que habían vivido con más
intensidad, cuáles eran las actividades que más habían
disfrutado y qué idea general era la que habían sacado de
la experiencia.
Estas conclusiones servirán de base para modificar aspectos de la
convivencia en años venideros.
Se les hizo 9 preguntas y, por orden, las respuestas de la mayor parte de los alumn@s fueron: (aunque las respuestas fueron muy variadas, se pudo hacer una especie de síntesis de las respuestas más comunes, de tal forma que aquí exponemos brevemente lo más llamativo de las respuestas más coincidentes).
1.- Se les pide que escriban brevemente la
experiencia bajo la simple cuestión de: ¿Qué paso?
La mayoría respondió que se hizo una convivencia en la que
llovió y se montó en bicicleta.
2.- Se solicita que expliquen dónde
se realizó la experiencia.
Indican, la mayoría, que en el polideportivo municipal.
3.- Se hace referencia a quién participó
en la experiencia.
Todos los alumnos, lógicamente, hacen alusión a los niñ@s
del otro colegio. También apuntan, curiosamente, la asistencia a
la misma de los profesores de educación física y de una tutora.
4.- A la pregunta de la duración de
la convivencia, responden unánimemente:
Todo el día (fue durante el horario lectivo).
5.- Se trata de que especifiquen qué
actividades realizaron:
De todas las respuestas variadas, que dependían de la memoria y
elección de los alumn@s, destacaron en sus respuestas tres actividades
como las más y de mejor recuerdo: montar en bici (recorrido urbano),
bailar (juegos de danza y baile libre) y jugar (el conjunto de juegos rotativos).
6.- Se les pide una lista de las actividades
y que componían la rotación de los juegos:
Mayoritariamente respondieron con las 7 actividades que se realizaron,
es decir, de todos los juegos se acordaban lo que da idea de que disfrutaron
en todos.
7.- Se solicita que expongan sus preferencias
en los juegos y las actividades:
Como cada alumn@ tenía sus preferencias se exponen aquí las
que más coincidieron en señalar como la de mayor disfrute.
Puente de cuerdas, el juego del pañuelo, mato, baile y bici.
8.- Se les pide que pongan qué es lo
que menos les gustó:
Destacan el juego de las indiacas, y la circunstancia climatológica
de la lluvia que apareció en dos ocasiones a lo largo de la jornada,
estropeando un poco las actividades.
9.- Finalmente, se les solicita una valoración
personal.
En la mayor parte de los niñ@s existía la valoración
de que lo más importante era que habían conocido a otr@s
de otro colegio de su misma edad.

Esta experiencia, a pesar de que la hemos llamado, "Infantil va a la granja-escuela", la realidad es que la hemos llevado a cabo con la etapa de infantil y con el 1º ciclo de primaria. Es decir, para ambos vale, y para ambos se adapta muy bien en cuanto a los objetivos didácticos de cada uno de los momentos evolutivos.
Si bien la experiencia para 1º ciclo, que realizamos en mayo del 97, tuvo algunas diferencias en el desarrollo de las actividades que la visita que hemos realizado este año, abril del 98, con los alumn@s de infantil, para ambas experiencias se programó la visita con una base común. Iremos narrando lo fundamental de la actividad a la vez que las diferencias en cada ciclo.
La actividad extrraescolar o visita, consiste, consistió, en ambos casos, en la excursión a la Escuela de Capacitación Agraria que hay a unos 30 Kms. de la población donde se encuentra la escuela. En concreto es la Escuela de Capacitación Agraria de Navalmoral de la Mata, Cáceres, dónde se forman alumn@s desde 14 años hasta más de veinte en las técnicas agrícolas, ganaderas y forestales.
El desarrollo de la jornada en la Escuela en ambos casos, con primer ciclo el año 97 y con Infantil el 98, fue matinal exclusivamente. Se llevaron a cabo una serie de actividades simultáneas que ocuparon la sesión matutina. Es en este apartado dónde se diferenciaron las dos visitas.
La visita del 97, con 125 alumnos de 1º ciclo de primaria, se distribuyó de la siguiente manera y con las siguientes "experiencias-talleres". Se organizaron 4 grupos y se numeraron, al igual que las cuatro actividades que iban a hacer de forma rotativa y simultánea. Éstas fueron: 1, esquileo de ovejas, 2, taller de apicultura y ordeño de cabras, 3, visita a las manadas de toros, vacas y terneros y 4, finalmente recorrido en remolque de tractor hasta una encina centenaria que hay en la finca. Los grupos iban rotando por las actividades de tal forma que tod@s realizaron todas. La duración total fue de unas 2 horas y media.
La visita del 98, con unos 100 alumn@s de infantil de 3 a 5 años, se realizó de la misma manera, pero con alguna variante en cuanto a los talleres y a la ejecución de las actividades. Primeramente, en el salón de actos de la granja-escuela se realizó un juego grupal y oral de descubrimiento de nombres de animales, dirigido por un profesor de la escuela. Los niñ@s tenían que descubrir el nombre de algunos animales, que tenían dibujados en una pegatina los monitores y que son animales en extinción.
Dicha pegatina, se la ponían posteriormente los monitores (que eran alumnos de la finca-escuela) y de esa manera se denominaba el grupo que éstos dirigían. Por ejemplo el alumno que llevaba la pegatina del lobo, dirigía el grupo que se denominaba de los lobos. Ésto gustó mucho a los pequeñ@s.
Los talleres-experienca se llevaron a cabo en dos grandes grupos de unos 50 alumn@s de infantil. El grupo 1 realizaba consecutivamente tres actividades, esquileo de ovejas, maquinaria agrícola e invernadero de plantas. El grupo 2, mientras tanto, visitaba la encina centenaria subidos en el remolque del tractor, que albergaba a los 50 niñ@s a la vez (el remolque es de grandes dimensiones). Posteriormente, cambiaban de actividad el grupo 1 y el 2.
Finalmente, los niñ@s de infantil pudieron llevarse una serie de plantas en pequeñas macetas para que las plantasen el día siguiente en el colegio.
En ambas ocasiones, al terminar la visita a la granja-escuela a mediodía, se completó la excursión con una visita al parque municipal de la población más cercana, Talayuela, que tiene algunos animales, como monos, patos, pavos reales, incluso un oso. Allí se comió y se montó en los columpios y se inició la vuelta a casa, para completar la jornada lectiva.
La opinión
de todos los maestr@s , tanto los de 1º ciclo que realizaron la visita
el año 97, como las que la han realizado este año 98, ha
sido muy positiva, valorando las vivencias como muy acordes a los niñ@s
y la organización, planteamiento y trato ofrecido por la Escuela
de Capacitación Agraria como muy buena.
La experiencia realizada en el curso 96-97 supuso
la iniciación de la disciplina del patinaje en el colegio en los
curso más bajos de primaria. El éxito de la misma estableció
las condiciones básicas para que dicha experiencia se sistematizara
a lo largo del curso 97-98 en los cursos y niveles iniciados, así
como la iniciación a los nuev@s alumn@s de 1º de primaria de
este curso.
Dicha sistematización, dadas las condiciones
particulares del colegio, se plasmó de la siguiebnte manera y para
los siguinetes cursos y número de alumnos:
Disponemos de tres sesiones semanales por grupo para el área de educación física. Una de ellas es de gimnasio y las otras dos de pista (debido al número de unidades de primaria en el colegio, ésta es la mejor forma de amortizar el aula del gimnasio). Por otro lado, dadas las condiciones climatológicas de la zona, consideramos el primer y el tercer trimestre del curso como los dos periodos escolares más adecuados para la práctica sistemática del patinaje.
De tal manera que los cursos ya iniciados durante los años anteriores, realizan una sesión semanal de patinaje durante los meses de octubre y noviembre (diciembre es propicio a las lluvias) y los meses de marzo, abril, mayo y junio. Estas sesiones se enmarcan dentro de las unidades didácticas propias del momento escolar. Para los grupos que se inician cada año, se aplica la misma fórmula de una sesión semanal, a partir del tercer trimestre. Es decir, los grupos de 1º de primaria se inician en el deslizamiento en patines durante los meses de marzo, abril, mayo y junio.
Los grupos ya iniciados al patinaje, los cuales lo hicieron durante el tercer trimestre del curso 96-97 y que fueron los de 1º y 2º de primaria de aquél año, han continuado con esta práctica y aprendizaje, de tal manera que ahora, al inicio del curso 98-99 ya están en 3º y 4º de primaria respectivamente. Si unimos a éstos grupos los de 1º de primaria iniciados el curso 97-98, tenemos que en la etapa de primaria, en este colegio, ya patinan los grupos actuales de 2º, 3º y 4º de primaria, que junto con los de 1º de este año que se iniciarán en el tercer trimestre, completan cerca del 70 % del alumnado de primaria de este centro.
Como se puede comprobar, lo que se inició como una experiencia más dentro del currículum, se ha convertido en un contenido sistemático que se reañiza de forma metódica y con gran éxito. El total de l@s niñ@s que están en los cursos a los que se ha iniciado, se deslizan correctamente, a pesar de que poseen patines solamente alrededor del 75 % de ell@s.
Al final del curso 97-98 se realizó otra exhibición de patinaje aprovechando la fiesta de fin de curso. En esta ocasión se realizaron tres exhibiciones, una l@s alumn@s de 1º, otra los de 2º y otra los de 3º, con un total de 180 alumnos participantes, aproximadamente.
Resumiendo, la experiencia se ha consolidado y sistematizado. El aprendizaje ha sido un éxito para todos l@s alumn@s a los que se ha iniciado. El nivel de agilidad y destreza motora se ha incrementado notablemente en tod@s los alumn@s como resultado de la práctica continuada del patinaje. La colaboración y el compartir el material se ha sistematizado de manera casi incosciente por parte de l@s niñ@s, pues todos los patines que se utilizan para esta actividad son de l@s niñ@s. El colegio no ha comprado ni un solo patín, pero todos l@s alum@s de estos cursos han patinado.
Finalmente, este curso 98-99, estamos pensado, además
de continuar con la práctica sistemática del patinaje con
todos los cursos ya iniciados, completar dicha práctica con los
cursos restantes de la etapa. El reto es iniciar a los grupos de 5º
y 6º de primaria durante este curso. De esta manera, tod@s l@s alumn@s
de primaria de este centro habrán aprendido a patinar.