Museo de Máximo Rojo

Alcolea del Pinar (Guadalajara) es una localidad por la que pasa muchísima gente, camino de Barcelona o Madrid. Algunas personas se detienen para visitar la famosa Casa de Piedra, excavada a fuerza de pico en el granito, durante muchos años por Lino Bueno. Algunos de estos visitantes se encuentran con un cartel "Al Museo de Máximo Rojo". Quienes tienen curiosidad siguen por la calle indicada.

Hoy nosotros hemos hecho caso, después de haber visto varias veces ese cartel, y hemos seguido por esa calle, aunque hace mucho frío y el cielo amenaza con llover, o quién sabe si con nevar.

Junto a una casa hay un cercado de ladrillo recubierto de múltiples figuras y filigranas en piedra y cemento. Las puertas de hierro están entreabiertas. Pasamos adentro.

Quedamos muy sorprendidos por lo que encontramos. Todo el recinto está repleto de grupos y figuras en distintas posiciones y representando múltiples escenas. Son más de trescientas figuras, dispuestas en mesas soportes de distintas figuras, formas, columnas, arcos, grecas. Todo el conjunto está dispuesto a modo de corredores y pasillos en parterres, que ponen cierto orden al recorrido del visitante, por entre algunos árboles, partiendo del sugerente baldaquino en el medio. El conjunto tiene el encanto de un zoco abigarrado, un parque fantástico en el que el modelado se convierte en difícil escultura. Cada pequeña figura se une en un aquelarre para los sentidos.

Después de un rato de pasear y mirar vemos al fondo, agachado, junto a un muro, a un señor bastante mayor, trabajando afanosamente, a pesar del intenso frío y del aire molesto, que nos trae aguanieve. Nos ve de pronto y se acerca para enseñarnoslo y explicarnoslo con detenimiento.

Se llama, nos dice, Máximo Rojo, un nombre, que le pudo costar bastante caro en la guerra civil, cuando perdieron los republicanos, los "rojos". De que tiene 72 años y nació en Cortes de Tajuña, cerca de Alcolea del Pinar, nos enteramos más tarde. Además de haber realizado todo lo que podemos ver, hace de guía de su propio museo. Más importantes si cabe son sus aclaraciones en sus propias palabras, su plática, como sus obras, que representan todos los temas humanos, entre los que abunda la historia de España, la ciencia, la cultura, la religión, la familia real, la vida campestre y su propia vida.

Nos cuenta don Máximo que "Por ejemplo, ayer, vinieron ocho o diez personas. A una niña de once años casi le costó llorar. La madre de la niña estaba con ella. Le dije ven, mira aquí, estas figuras y lo grabado debajo. 'Madre e hijo desviado. Reflexiona y piensa. Tu madre es la mejor amiga' Luego, le pregunté por su madre. Estaba allí. Le dije qué piensa. '- Que me ha gustado mucho.' Les costó llorar."

Piensa hacer un libro explicando lo que significa cada grupo y escultura, lo que quiere decir.

Todo lo que contemplamos viene de una ocurrencia suya como ya no le servían las eras, tenía la idea de convertirlo en un museo sin decirlo a nadie. Las figuras pequeñas las realizó con alambre, las grandes con varillas y piedras. Todas recubiertas de cementos y piedrecitas decorativas. Las va realizando a su estilo, por medio del recuerdo, sin modelo, ni fotografías. Vienen de su invención, vistas por televisión, o con su imaginación.

- ¿Cómo le ha venido a usted esta afición?

- Me ha venido desde hace 12 años. Yo era un pequeño labrador, por necesidad. Hace doce años me jubilé. En lo que fueron mis eras, me dediqué a hacer una cerca de pared. Tres paredes que son distintas en ellas, que está decorado, me dien que tiene parte una señalización a Gaudí de Barcelona. Esa valla decorada con figuras. Después seguí haciendo más figuras y elementos casi de construcción, como el templete y las columnas. Tales figuras forman unas historias, unas representaciones, desde la edad de Jesucristo, etcétera, bastantes más. El nacimiento de Belén, Quiere a tu prójimo como a ti mismo, los reyes magos, los doce apóstoles, la última cena con Jesús, la Sagrada Familia, Herodes y la matanza, Via Crucis de la vida Toda la historia de España y de la humanidad, desde el árbol genealógico de la humanidad, campesinos, los cazadores y la selva, los reyes Católicos, Cristóbal Colón, la estatua de la libertad, la Virgen del Pilar y los guardias civiles, los reyes hasta la guerra civil, personajes de la cultura española, ahora estoy realizando la de Cela, fábulas del avaro y del mentiroso, la madre y el hijo descarriado, todos los países, un molino, don Quijote y Sancho Panza, la música, escenas de toreo, el soldado desconocido, Cervantes, el templete casi arquitectónico con los evangelistas, San Pedro, San Pablo, Jesús, María..., San Antonio, Santa Bárbara, el Papa, mujer y su esposo, Adán y Eva, las ciencias naturales con animales domésticos y escenas de fieras. El doncel de Sigüenza. Los amantes de Teruel. San Isidro labrador. La vida del pueblo con faenas del campo y labores, la casa labriega. Mujer española. Torre de Babel. El arca de Noé. Familia numerosa. Un goya. Las migas. El pensador con su perrro. Magallanes. Saludos cordiales. Pizarro. El merendero. El adiós. La familia real. Ahora estoy haciendo la última estatua de Cela.

- ¿Cómo realiza las figuras?

- El cemento es muy difícil de trabajar, duro, húmedo y poco consistente. El interior lleva piedras, además, alambre o varillas para dar las formas y movimientos. Hacer los rostros con ojos y nariz es muy difícil.

Máximo Rojo dedica mucho tiempo a su afición. Con orden puede economizar de su pensión para comprar cemento y materiales. Su mayor preocupación es que su obra permanezca para disfrute de los visitantes y orgullo del pueblo.

- ¿Vienen muchas visitas?

- Si que vienen, pero a veces cuando vienen muchos casi no puedo trabajar. Va a pedir un libro de visitas para su museo.

Recomienda a todos que dediquen su tiempo libre a lo que siempre quisieron hacer y no tenían tiempo. Este es uno de los grandes valores que encierra este museo. Máximo Rojo, agricultor jubilado, de 72 años, empezó cuando muchos artistas profesinales, que estudiaron la técnica con grandes maestros y se dedicaron exclusivamente a su arte, ya se han jubilado o abandonado su labor, sin embargo él entonces comenzó su dura labor en un entorno solitario y opuesto.

Esta no es su única obra, además de este museo, tiene toda su casa particular, en el pueblo, decorada con figuras decorativas y de animales, que rompen las habituales líneas rectas, en relieves sugerentes, que nos hacen detener la vista en los pequeños detalles.

No lo hemos intentado porque sabemos que es imposibleresumir en un folio todo lo que allí se ve, todas las explicaciones que amablemente don Máximo Rojo nos da.

Como no le gusta perder el tiempo en el bar o jugando a las cartas, nosotros como es habitual y hasta que la salud le acompañe, nos lo hemos encontrado trabajando y así le dejamos en su antigua era, ahora su museo particular, recuerdo duradero de su vida y su obra.

Después vuelve a decirnos al despedirse que invitemos, que animemos a otros a ir a verlo, que está en Alcolea del Pinar, junto a Sigüenza, en la autovía de Zaragoza. Al dejarle vemos que vuelve a seguir con su próxima figura... Será Camilo José Cela, nuestro premio nobel de literatura.

J.G.V., Febrero de 1990