MEDIO FÍSICO

Geología Suelos  Unidades de relieve   El bosque Petrificado de Aragoncillo

         

EVOLUCIÓN GEOLóGICA:

Nuestra zona de estudio, por su ubicación geográfica, representa un eslabón de unión, entre la altiplanicie de la Alcarria y el borde montañoso de la Sierra del Albarracín. 
Esta situación de nexo entre áreas geográficas bien diferenciadas, hace que tome unas características especiales, que la difieren del páramo alcarreño, a la vez que, la hacen participe de las primeras estribaciones montañosas de la ibérica serranía de Albarracín.
Las fases de formación de la comarca son fundamentalmente tres, que corresponden, en una gran medida, a las que han configurado el relieve peninsular.
La primera de ellas fue durante la era Paleozoica, donde la orogenia herciniana plegó (periodo Carbonífero) los bordes sedimentarios de los antiguos núcleos precámbricos, alcanzando en el borde oriental una gran intensidad. Estas jóvenes cordilleras se adosaron a los viejos núcleos, a los cuales contorneaban, adquiriendo la dirección NO -SE en sus pliegues.
Una vez formadas las cordilleras hercinianas, sucede un periodo de calma orogénica y estabilidad, que abarcaría todo el Secundario y principios del Terciario.
Durante este largo periodo de tiempo, la erosión ataca las cordilleras recién formadas hasta reducirlas a una amplia penillanura. A partir de este momento, el mar, en vaivenes sucesivos penetra tierra adentro por el este peninsular, reduciendo la extensión de la peniplanicie emergida. Va a ser en estas áreas ocupadas por mares de escasa profundidad donde se van a ir acumulando materiales sedimentarios.
La sedimentación Mesozoica se inicia con los depósitos del Triásico, al principio continentales, como los típicos conglomerados y especialmente las areniscas rojas. A medida que nos adentramos en el Secundario, periodos Jurásico y Cretácico, la sedimentación se convierte en marina, con un claro predominio de calizas y margas
El espesor de la cobertera sedimentaria aumentaba hacia levante, al permanecer más constantemente sumergido.
Una tercera y última fase, importante en cuanto a la tectónica, es la correspondiente a la Era Terciaria, que, en función de sus potentes movimientos orogénicos, así como por su cercanía cronológica a nosotros, alcanza una relevante importancia.


La totalidad de las grandes cordilleras de la Tierra se han formado en condiciones análogas, esto es, a expensas de los materiales deposita- dos en el fondo de antiguos geosinclinales limitados por macizos antiguos que obran como topes de prensa indeformables, rígidos y contra los cuales se han plegado los materiales plásticos modernos. En nuestro caso, como consecuencia de las presiones alpinas dirigidas desde el Este, Norte y Sur, se formó un reborde plegado y fracturado, contorneando al macizo hespérico.
Ejemplo de estas nuevas cordilleras sería la Cantábrica, Sierra Morena y en
nuestra zona el Sistema Ibérico. Otra consecuencia de las presiones ejercidas sobre el zócalo paleozoico, va a ser que todo su conjunto se va a ver basculado hacia el oeste, invirtiéndose en este momento el drenaje que hasta entonces vertía al Mediterráneo y, a partir de ahora lo hará hacia el Atlántico. Además, la deformación de la Meseta produjo abombamientos y resquebrajaduras del bloque paleozoico, que dieron lugar a dovelas elevadas y depresiones intermedias, rellenas posteriormente de materiales detríticos modernos.
En esta primera fase, la orogenia alpina propició el plegamiento y ascenso de los materiales paleozoicos, de tal manera que las principales Alineaciones ibéricas se ven configuradas.
A continuación, durante el Mioceno, una superficie de aplanamiento arrasa toda la estructura levantada, respetando únicamente lo relieves paleozoicos más duros, generalmente cuarcitas, que sobresalen por encima de este nivel de arrasamiento. Esta superficie, sería una continuación de los relieves tabulares de la Alcarria.
Por último señalar, que se produjeron una serie de movimientos postorogénicos, con elevaciones y descensos de bloques, fallas, abombamientos, etc., que hacen resaltar y deformar la cobertura sedimentaria. 
Por todo ello, se ha visto afectada nuestra área de estudio por grandes pliegues de fondo, como consecuencia de las deformaciones del zócalo, afectando así a la horizontalidad del relieve.

LlTOGRAFíA (SUELOS)


Indiscutiblemente la tectónica es el factor más importante a la hora de determinar la morfología actual del relieve, pero, si bien estas fuerzas configuran las grandes líneas de esta morfología, hay otros muchos elementos y factores que, combinándose determinan la aparición de formas concretas de relieve. En este sentido, uno de los elementos más importantes es el que se refiere a los materiales litológicos.
La mayor parte de las rocas de nuestra área tienen, su origen en la era secundaria, a partir de la deposición de materiales, tanto continentales como marinos, en las aguas poco profundas que cubrieron la mitad oriental del zócalo herciniano, y que más tarde, afloraron con la orogenia alpina. Por el contrario, los materiales palozoicos apenas si son representativos en extensión, limitándose a las primeras estribaciones de la sierra de Albarracín

A) Terrenos secundarios
1.Las calizas. Es la roca más importante en razón de su extensión. En su mayor parte son calizas secundarias, y, dentro de ellas, las que mayor extensión ocupan son las pertenecientes al Lias. Generalmente aparecen en estratos horizontales, aunque podemos encontrar algunas formas de estructura plegada, dando relieves llanos o suavemente ondulados. Las calizas forman el estrato duro de la paramera. Son las que ofrecen una mayor resistencia a la erosión, a modo de escudo protector, del resto de estratos que forman la serie estratigráfica.
2.Margas y yesos.
Las margas aparecen asociadas a las calizas, cuya capa dura las protege. En su mayor parte, pertenecen al Cretácico y al Jurásico, pudiéndose apreciar perfectamente en algunos lugares, como es en las proximidades de Peralejos de las Truchas. Su menor resistencia hace que frente a los agentes erosivos se muestre como una roca blanda, de fácil modelado, dando relieves poco consistentes y de aspecto masivo.
Independientemente de las margas, y el algunos casos asociada a ellas, aparece el yeso. Generalmente aparece en la parte baja de los valles, ocupando el fondo de las laderas; así encontramos formaciones yesíferas a lo largo del río Gallo y del Bullones.
Igualmente, pueden hacerse notar como en la mayoría de estos valles aparecen fuentes salinas, sales evaporíticas, sirviendo la toponimia para indicarnos la presencia de este material. En algunos casos, si el manantial es importante, puede ser, o ha sido hasta épocas no muy lejanas, utilizado para la extracción de sal, como en las Salinas de Armallá o las Salinas de la Inesperada en Ocentejo.
3. Arenas y conglomerados.
Son rocas detríticas de muy variada topología, al presentar ciertas diferencias, como en el grado de cementacion, coherencia, color, etc. A pesar de ser materiales característicos del Triásico Inferior, también podemos encontrarlos en otras épocas geológicas, como el Lías, el Cretacio Inferior y el Terciario en su conjunto. Aunque puedan aparecer en superficie dando relieves directos, sólo las vamos a encontrar allí donde se han inscrito profundamente los ríos, cortando los diversos estratos. Se forman asi una serie de hoces, barrancos, a veces muy profundos, como ocurre en el Barranco de la Hoz, formado por el río Gallo, especialmente entre Ventosa y Torete, que dan lugar a las formas de relieves más caprichosas y especta- culares de toda la comarca. Otra zona a destacar sería la del río Cabrillas a su paso por Chequilla.

B) Terrenos Paleozoicos
Otro tipo de roquedo es el formado por pizarras y cuarcitas, mucho menos abundante en el territorio, ya que la mayor parte de ellos aparecen recubiertos por importantes estratos de materiales secundarios. De tal forma que éstos sólo aparecen allí donde la cubierta sedimentaria ha sido desmantelada por la erosión.
Estos materiales pertenecen al Erdovívico y Silúrico, en su mayor parte.
Este área aparece relacionada con grandes fallas de dirección NO-SE, que propiciaron el levantamiento de los grandes bloques paleozoicos, que una vez erosionada su cobertura sedimentaria, se han configurado como serranías debido a la gran pureza de sus materiales (cuarcita principalmente). Los podemos encontrar en las montañas que bordean Orea y Checa, así como en la más lejana Sierra Menera, en el límite con Teruel.

C) Terrenos cuaternarios
Un tipo de materiales muy extendido y que, por sus características agronómicas tiene un alto interés económico, son las arcillas. En los estratos geológicos aparecen, de forma importante, a partir del Cretácico. 
Sin embargo, donde vamos a encontrar las concentraciones más importantes de arcilla, es en el fondo de los valles fluviales, relacionadas con cronologías muy recientes, casi siempre con el Cuaternario.

En efecto, los ríos, como caudal de agua corriente, disuelven la caliza librando la arcilla por descalcificación , por otra parte, transportan y sedimentan en estos valles los aportes arcillosos que le añaden las lluvias, mediante las aguas de arroyada, torrentes y arroyos. La deposición y el tapizado del fondo de estos valles, con arcillas y partículas de humus, hace que constituyan los suelos más ricos, agrícolamente hablando, de toda la región.

UNIDADES DE RELIEVE
Prescindiendo de la morfología local, de las particularidades existentes en cada lugar del territorio, vamos a tratar de simplificar y unificar estas peculiaridades, a fin de obtener unas unidades fisiológicas más amplias, que configuran las líneas maestras del relieve. Dos son las unidades principales.

1. La paramera
Constituye la unidad estructural de mayor importancia en la configuración del relieve, al abarcar casi en su totalidad, la extensión de nuestra área de estudio.
Constituye una gran superficie casi llana que enlazaría por el Oeste, con el páramo de la Alcarria. Los materiales predominantes son, como ya se ha dicho, las calizas, verdadero escudo protector contra los agentes erosivos La altitud media de esta zona oscila entre los 1.100 y 1.300 metros, aunque en las proximidades a la Sierra de Albarracín, llegan a superarse los 1.400 metros. Sin embargo son varios los factores que van a romper con las uniformidad del relieve. Como hemos citado anteriormente la cobertura sedimentaria, por efecto del levantamiento de bloques del zócalo hercinico, aparece en algunas zonas plegada adaptando a las deformaciones , de tal forma que podemos encontrar anticlinales y sinclinales de gran radio de curvatura que, alteran la horizontalidad de los estratos.
Pero sin lugar a duda, el encajamiento de una densa red de hidrográfica sobre estos relieves ha sido lo que más ha modificado y compartimentado su topografía.
Los ríos, con el devenir de los tiempos, han ido labrando sus propios valles, cortando los diversos es tratos de rocas sedimentarias. Dependiendo de la capacidad erosiva del río y de la mayor o menor dureza de las rocas, la forma de los valles varía, desde las profundas hoces y cortados en el caso de las calizas, areniscas y conglomerados a las formas más abiertas de margas, yesos o arcillas, típicas en las vegas. 
Ejemplo del primer caso sería los cortados que forma el río Tajo, a lo largo de todo su curso alto, y las hoces del río Gallo a su paso por el Barranco de la Hoz. Ejemplos del segundo caso, son las que forma el mismo río Gallo a su paso por Molina de Aragón, y el curso alto de los ríos Cabrillas y Ablanquejo.
La acción erosiva de las aguas no se limita a los cursos de agua permanente,
sino que también se amplía a las efectuadas por aguas de arroyada, torrentes y arroyos, que constituyen la red hidrográfica secundaria.

2 Sierras.
Forman la segunda unidad del relieve, aunque en nuestra zona de estudio, tienen una importancia marginal. Son pequeñas sierras, constituidas por bloques cristalinos emergidos siguiendo líneas de fallas, y aparecen exclusivamente en el límite suroriental entre las provincias de Guadalajara y Teruel. Estas pequeñas estribaciones montañosas, forman parte de las primeras alineaciones de la Sierra de Albarracín.
Los materiales que las componen son en su mayor parte pizarras y cuarcitas, puestas al descubierto por la acción erosiva de los agentes mecánicos y fisicoquímicos de la meteorización, o por los ríos, como sucede en Orea con el río Cabrillas. Son montañas de aspectos redondeado y en donde sólo sobresalen algún crestón de cuarcitas, de ahí que su toponimia, lleve casi siempre el nombre de cerro.
Las principales alineaciones se sitúan en la zona de Checa Orea y Orihuela del Tremedal, siendo el pico de Caimodorro I, con sus 1.935 m., la altura máxima de todas estas sierras.
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