Escudo Nobiliario Molina (18084 bytes)

HISTORIA

El Señorio de Molina . Formación del Hundido de Armallones . Montesinos

Numerosos pueblos y civilizaciones han habitado estas tierras desde la Prehistoria, dejando numerosos vestigios de su paso, su arte y cultura.

El resto más antiguo que conocemos es un hueso metacarpiano de "Homo sapiens neanderthalensis" (Hombre de Neanderthal), hallado en la Cueva de Los Casares, junto al río Linares, en el término de Riba de Saelices. Pero la extraordinaria importancia arqueológica de esta sima radica, fundamentalmente, en los numerosos grabados y algunas pinturas del Paleolítico que conserva en su galería principal.

Pero fue a partir de la reconquista de estos territorios por los reinos cristianos cuando se inició su repoblación y se erigieron los principales monumentos que hoy podemos admirar.

En la peculiar división político-administrativa de la Baja Edad Media, las poblaciones del Alto Tajo situadas al Sur del río quedaron incluidas en el "Común de Villa y Tierra de Cuenca", algunas del extremo occidental en el "Común de Villa y Tierra de Medinaceli", y la mayoría de las preexistentes, o fundadas desde entonces en la zona, unieron ya su Historia a la del "Señorío de Molina".

Molina y su tierra quedaron anexionadas a la corona castellana desde los primeros momentos de su reconquista, a pesar de haber sido el rey de Aragón, Alfonso I "El Batallador" quien las rescatara de los moriscos en el año 1.129. Y ello gracias a la entrega que le hizo a su esposa doña Urraca, reina de Castilla.

Sin embargo, la forma de Gobierno del Señorío de Molina durante los s. XII y XIII fue prácticamente de independencia, con una organización política singular, regida por los Condes de Lara y con una administración de tipo comunero muy característica.

Las rivalidades dinásticas provocaron que cayese bajo dominio aragonés durante 6 años (1369-1375), época en la que su capital cambió el nombre de Molina de los Caballeros por el de Molina de Aragón.

Los momentos de mayor esplendor de este gran territorio se vivieron entre los siglos XVI y XVIII, al establecerse numerosas familias hidalgas procedentes del País Vasco, Navarra y La Rioja. Aumentó notablemente la población, creció la riqueza en base a una próspera y extensa ganadería, se construyeron palacios y se levantaron ayuntamientos e iglesias.

SEÑORIO DE MOLINA

Esta histórica comarca, con límites marcados ya en un texto legal del año 1.154, engloba el resto de los pueblos del área del Alto Tajo, estando por tanto ligado el avatar de estas localidades al de la capital del Señorío, la ciudad de Molina.

El territorio del Molina estuvo poblado durante varios siglos por pueblos celtas como los lusones, titos y arevacos.

La romanización llegó a esta zona aproximadamente en el año 150 a. de C. y posiblemente su capital Molina fuese fundada con el nombre de Manlia.

Durante el dominio árabe, el señorío molinés fue un territorio despoblado, con asentamientos más numerosos en pequeños valles o en la rica vega del Gallo, junto a la capital.

La reconquista, en el año 1129 adelantó la frontera entre moros y cristianos hasta el Tajo, pasando el territorio a soberanía aragonesa.

Poco después esta zona pasó a incluirse en la corona castellana, cuyo titular hizo entrega en "señorío de behetría", a su cortesano D. Manrique de Lara.

En 1923 este territorio pasó definitivamente, como un título más a la Corona española.

Los momentos de mayor esplendor de este gran territorio fueron vividos durante los siglos XVI y XVII, en los que acudieron al señorío numerosas familias hidalgas de la Rioja, Navarra y País Vasco, estableciéndose aquí, haciendo crecer en gran medida la población y riqueza, a base de una próspera y extensa ganadería. La evolución de la población y economía en lo que va de siglo es de franca decadencia, aunque todavía hoy se mantiene una actividad económica con gran productividad agraria, especialmente en el cultivo de secano y en los diversos aprovechamientos del bosque, entre los que destaca su madera. Además el turismo se está convirtiendo poco a poco en una importante fuente de ingresos.


FORMACIÓN DEL HUNDIDO DE ARMALLONES

Puede afirmarse que el cataclismo geológico ocurrió en la primera mitad del siglo XVI tras gran avenida que originó fuerte corrimiento de tierras y el derrumbe del estrato rocoso superior, cayendo tierra y peñascos en el cauce del río que quedó momentáneamente represado; de esta manera lo hubiera entendido el Sr. Pérez Villamil sin dejarse sugestionar por absurdas noticias que aceptó a la ligera, si hubiera leido atentamente, y reflexionado después, el siguiente párrafo de la "Relación" enviada por Ocentejo en 1578 a Felipe II:

"Acaesció en el rio Tajo en el término de esta villa, que con ser el dicho río mui caudaloso y yendo en grand crecida, se hundió una gran parte de un cerro do dizen la Tormellera de hacia el término de Armallones (no cabe más precisión), y atajó (represó) el dicho río y bolbió la repuya azaga (la corriente hacia atras o a la zaga) una legua, y abajo estavan esperando abajase la furia de la crescida quinze o veinte carretas de bueyes que iban con lana (este detalle comprueba la importancia de aquél camino Real y el vado inmediato) y querian pasar por un bado que acostumbraban, y por la gran crescida no se atrevían; y estando ansí, bieron estándose el agua (descendia rápidamente de nivel) en que bino a quedar en seco el bado; y a gran priesa los carreteros uncieron (a los bueyes) y pasaron sus carretas.

E yo el presente Escrivano digo y ha provado (un) vezino que fue desta villa que se halló presente en el dicho rio quando esto pasó, y que veia la pesca ir en capa de agua saltando (de charco en charco), y que tomó alguna qués, y por temor de que haria de benir gran crescida, (una vez) oradado lo que se havia hundido, se subian a los cerros altos las gentes porque temian havia de subir mucho el agua en alto".

El párrafo no puede ser mas concluyente para precisar cuando se produjo el "Hundido" de Armallones.


 MONTESINOS

Donde junta el Gallo sus aguas con el rio Tajo, cerca del Puente de S. Pedro, hay sobre unos peñones un delicioso paraje, los muros aportillados del milenario castillo de Alpetea al que va unida la siguiente tradición religiosa consignada en memorias y escrituras del monasterio de Huerta:

Allá por 1140 luchaba Don Manrique primer señor de Molina con los moros de la sierra de Cuenca, y era dueño de Alpetea un árabe llamado Montesinos, que aterrorizaba la comarca con sus crueldades y latrocinios hasta el punto de dejarla poco menos que desierta. Cierto dia, una pastorcilla se metió entre unos breñales buscando algunas ovejas escarriadas, siendo enorme su asombro al aparecérsele la Virgen que la ordenó que fuera a buscar al moro de Alpetea, le rogara acudiese a aquel sitio para hablar con él, y para decidirle mostrara la rapaza su mano derecha donde tenía desde hace años atrás una llaga terrible, curada en aquel instante por obra milagrosa. Conocia Montesinos a la pastora y su lesión, escuchó la historia de la Virgen aparecida, y por curiosidad o convencido ante el hecho milagroso, siguió a la chica, la sublime aparición se repitió, y su consecuencia fue el arrepentimiento del guerrero agareno que desde entonces no hizo más daño a los cristianos, se convirtió y vivió como anacoreta en el Santuario por él fundado y que todavía perdura con el aroma de esta leyenda bajo el nombre de Nuestra Señora de Montesinos.

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