PROBLEMATICA ECOLOGICA y NECESIDADES DE PROTECCION
El espacio natural del Alto Tajo, acogedor de innumerables
valores ecológicos, no posee en la actualidad una figura de
protección especial acorde a las
características y necesidades del medio. A pesar de ser denominado en algunas ocasiones
como parque natural, incluso en publicaciones de organismos oficiales, su actual
consideración es muy semejante a la de cualquier monte público. Es por ello que se hace
necesaria una mayor protección de la zona, capaz de preservar toda su variedad y riqueza.
Como ya apuntamos en el estudio de la vegetación, esta se presenta en forma bastante alterada, difiriendo en gran medida de la original. Diversos han sido los motivos que han conducido a esta situación, entre los que habría que resaltar los usos tradicionales de medio; pastoreo y carboneo, ya abandonados en la actualidad. En el presente, otras prácticas como el aterrazamiento y el laboreo de ciertas zonas inciden muy negativamente en el paisaje. Asimismo, repoblaciones indiscriminadas con especies no autóctonas ponen en peligro el equilibrio ecológico. Por último, el efecto de excursionistas y pescadores sobre el entorno empieza a hacerse notar. Ello nos hace abogar por la inclusión de esta zona, repleta de innumerables atractivos, en una figura de protección acorde con sus características, capaz de compaginar su conservación con un relanzamiento de las poblaciones limítrofes a través del turismo. Este área no se limitaría a los bordes del mismo río Tajo, sino que incluiría también las zonas aledañas, considerando la importancia que estas pueden tener para la conservación de gran parte del las especies animales. En este caso no sería ilógico pensar en la creación de un nuevo parque nacional, el cual abarcaría desde el nacimiento del Río Tajo en plena serranía ibérica hasta Valtablado del Río, incluyéndose además los afluentes que vierten sus aguas al Tajo.
Pero ello no significa prescindir de los aprovechamientos y derechos de los vecinos que históricamente han disfrutado de estos parajes. El intentar mantener dentro de lo posible estos usos, puede convertirse en la mejor arma para la conservación del medio. Entre estos aprovechamientos deben contemplarse, por una parte, los forestales y ganaderos, y por otra, los encaminados al disfrute del cada vez más importante número de visitantes, pero supeditados todos ellos a la preservación y mejora del estado actual de la zona.
Las tareas de repoblación con especies alóctonas deben relegarse a un segundo plano, en favor de la progresiva regeneración de la vegetación autóctona. No obstante, en aquellos casos donde sea necesaria una rápida introducción de especies vegetales que impida el avance de la erosión, las repoblaciones deben ir dirigidas a conseguir masas mixtas irregulares, para posteriormente mejorar estas a más largo plazo.
La regeneración de la vegetación autóctona puede llevar consigo un mayor peligro de padecer los efectos del fuego, como resultado de una mayor propagación de este entre un sotobosque cada vez más denso, por lo que una posible solución para evitar una excesiva espesura del sotobosque sería permitir un pastoreo controlado, el cual lo mantendría en niveles adecuados.
Varios son los aspectos favorables para la conservación de la vegetación autóctona y contrarios a las repoblaciones indiscriminadas de pinos. Así se pueden señalar su mayor tasa de supervivencia de las especies animales, altos valores estéticos originados por una mayor variedad de especies y por último una mejor protección contra los efectos devastadores del fuego. Por todo ello se hacen necesarias medidas de protección de la vegetación original, interviniendo en ella únicamente para conseguir espesuras adecuadas.
La cada vez mayor afluencia de visitantes a la zona del Alto Tajo, puede suponer un nuevo aporte de vitalidad a una comarca que ha sufrido en los últimos tiempos una pérdida de su actividad, tanto económica como humana, como resultado de una masiva emigración. No obstante, esta presencia de turistas debe también compaginarse con la protección de los valores del área. Las poblaciones limítrofes al río podrían habilitar una serie de servicios destinados a satisfacer las necesidades de un público cada vez más deseoso de realizar un turismo ecológico, mejorando con ello la economía de la comarca.
Por último otro aspecto a destacar por su gran impacto ecológico es la abundancia de pistas forestales, las cuales han conseguido un mayor conocimiento del Alto Tajo a aumentar su accesibilidad, pero que por el contrario pueden alterar en algunos casos la flora y fauna, muy especialmente durante las épocas de reproducción, por lo que debería haber algún control del tránsito de vehículos en determinados puntos.
Como conclusión de este apartado podemos decir, que se hacen necesarias medidas de protección especial que compaginen la preservación del área natural con los derechos y necesidades de los municipios limítrofes, los cuales pueden recuperar su depauperada situación mediante la habilitación de servicios destinados a una actividad turística controlada.
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