VEGETACIÓN

Dada la gran extensión de terreno que ocupa la zona del Alto Tajo, al analizar su vegetación deberemos diferenciar entre la propia del río y sus cortados, y la de las extensas superficies de parameras existentes entre las poblaciones limítrofes. Alpetea.jpg (30745 bytes)

Así mismo, también haremos alusión a la vegetación característica de las áreas más  altas de este espacio natural, en sus confluencias con la ibérica serranía de Albarracín.

Sin lugar a duda, los fabulosos cortados que ha conseguido labrar el río durante miles de años constituyen los principales atractivos de este espacio, siendo este el motivo por el que nos centramos primeramente en su estudio.

Así, en este medio podemos diferenciar a su vez cuatro subzonas en su composición florística:

.Vegetación ripícola: propia de las orillas de los ríos.

.Vegetación de ladera: característica de las zonas de pendiente.

.Vegetación rupícola: asentada en los cortados en sentido estricto.

.Vegetación de parameras:situada en las partes altas de los cortados.

En las orillas del Tajo y sus afluentes las especies arbóreas más representadas son el chopo (Populus nigra), fresno (Fraxinus angustifolia), sauce (Salix alba) y el olmo (Ulmus minor), todas ellas especies caducifolias, ya que la elevada humedad edáfica hacen innecesarias las distintas adaptaciones escleróficas a la sequía estival.

Considerando el estrato arbustivo, deberemos hacer mención a varias especies de sauces (Salix sp), como la sargatilla o la mimbrera, el sauco (Sambucus nigra), acer campestre (Acer monspessulanum) y el aligustre (Ligustrum vulgare). Entre las herbáceas destacan por su abundante presencia y fácil reconocimiento los juncos (Juncos sp) y las zarzamoras (Rubus fruticusus).

La vegetación de ribera y muy especialmente la orla en contacto directo con las aguas,formada principalmente por diversas especies de sauces, cumple una serie de funciones ecológicas de gran importancia. Contribuyen a frenar y atenuar los efectos de las crecidas y restaurar los efectos de estas, fijando los márgenes del cauce y junto con las grandes hierbas higrófilas evitando o disminuyendo los efectos de la erosión.

Considerando ya la vegetación de ladera mencionaremos como especie dominante al pino laricio (Pinus nigra), generalmente asociada a otras especies arbóreas; así en las zonas de solana y según se sube de altitud se entremezcla con la encina (Quercus silex), con un sotobosque caracteristicos de boj (Buxus sempervirenus), enebro (Juniperus oxycedrus) y guillomo (Amelanchier ovalis).

Por contrario, en zonas húmedas de umbria se asocia al quejigo (Quercus faginea), siendo en este caso especies arbustivas tipicas el agracejo (Berberis vulgaris), boj, endrino (Prunus spinosa), guillomo, avellano (Corylus avellana), aligustre y sorbo silvestre (Sorbus torminalis).

También en las laderas encontramos a veces zonas bastante pedrogosas, en las cuales las labiadas son las especies más características, careciendo de especies de porte arbustivo; así aparecen el tomillo (Thymus vulgaris), mejorana (Thymus mastichina), Satureja montana, Salvia officinalis, Lavandula latifolia, Genista scorpius, Marrubium vulgare, Sideritis hirsuta. etc.

En los cortados propiamente dichos destacan por su abundancia la sabina común (Juniperus phoenicea), cornicabra (Pistacia terebinthus) y la encina, encaramándose en ocasiones en lugares inimaginables.

Las parameras son las extensas zonas más o menos llanas que conforman las partes más altas. Su vegetaciòn debe estar adaptada a la rigurosidad del clima continental mesetario, pues es aquí donde su crudeza se hará más patente. La especie predominante es la sabina albar (Juniperus thurifera), con un sotobosque poco denso en el que predominan la sabina común, el enebro (Juniperus communis), tomillo, escaramujo (Rosa Canina), espliego (Lavandula talifolia), y alguna retama como Genista scorpius, existiendo además gran cantidad de gramineas.

También aparecen zonas de paramera donde la especie más abundante es la encina, con las mismas características de los encinares en pendiente pero con un desarrollo más vigoroso, estando el sotobosque prácticamente reducido a la gayuba (Arcotostaphylos uvaursi) y al enebro rastrero. Así mismo en esas zonas altas podemos encontrar áreas de eriales, con una vegetación muy semejante a la de estas mismas formaciones en las laderas.

Una vez analizada la vegetación característica de estas cuatro subzonas, podemos afirmar que esta difiere en gran medida de la original debido principalmente los usos que estos montes han sufrido a lo largo de su historia.

Así el pastoreo y el carboneo han sido las actividades-  que más han intervenido en la alteración de la vegetación original. No obstante, el decaímiento actual de estas actividades estáconsiguiendo  que se regenere de forma espontánea el monte, apareciendo gran cantidad de renuevos de encina y quejigo y configurándose un sotobosque bastante denso.

Hasta ahora hemos analizado la vegetación característica del río y sus cortados, pero sin mencionar las formaciones vegetales más importantes que se dan cita en las extensas áreas de paramera.

En el análisis de la vegetación de la zona de los cortados habíamos tratado ya la flora de las parameras, pero limitándonos únicamente a su zona más próxima o de influencia, sin mencionar especies, que configuran el paisaje de extensas áreas más allá de los desfiladeros. Así, la formación vegetal que adquiere mayor relevancia es el pinar, siendo la especie más abundante el pino silvestre (Pinus sylvestris), que se encuentra en las zonas de mayor humedad. El mayor interés de esta especie es el maderero, pues posee una madera de excelente calidad, amén de proporcionar buenos pastizales en las zonas llanas y húmedas, lo que le proporciona un aprovechamiento ganadero.

Las poblaciones con una mayor extensión de este pinar son: Checa (10.706 Ha), Orea (4.383 Ha), Peñalen (2.419 Ha) Tierzo y Chequilla. Todas ellas están por encima de los 1.200 m. de altura y tienen como eje el río Cabrillas.

La segunda especie en importancia es el pino rodeno (Pinus pinaster), con abundante presencia en Cobeta(2.509 Ha), Torremocha del Pinar (2.290 Ha), Torete y Corduente.

Este pino requiere mayores exigencias térmicas que el anterior, presentando una mayor tolerancia a la sequía. La calidad de su madera es menor que la del silvestre,pero posee un gran aprovechamiento resinero. En su sotobosque, mas espeso que el de la especie precedente, aparecen ciertos hongos de interés económico como el níscalo o el champiñón, así como la gayuba, también aprovechada.

Por último el pino laricio (Pinus nigra), como un carácter intermedio entre las dos especies anteriores, en cuanto a sus exigencias térmicas y pluviométricas; se encuentra abundantemente en Taravilla (3.857 Ha),Poveda, Villar de Cobeta, Cuevas Labradas y Peñalen. Su mayor aprovechamiento es el maderero.

Otro tipo de formación vegetal presente en la zona es el sabinar, el cual aparece en formaciones abiertas, en muchos casos con mezcla de especies.

La sabina albar (Juniperus thurifera) constituye una de las masas forestales más llamativas del territorio peninsular.Especie de impresionante rusticidad, capaz de soportar los intensos fríos de la paramera y resistir la prolongada sequía estival. Se encuentra acantonada en los peores terrenos de calizas, en las áreas menos adecuadas para otras especies forestales y allí donde la agricultura no ha podido llegar. Esta especie se encuentra asociada generalmente con la sabina común o negra, mucho más baja y en ocasiones achaparrada, y con el enebro de forma semiesférica.

El rendimiento económico del sabinar es escaso, pues no tiene prácticamente otra función que la de pastizal para cabras y ovejas, ya que su madera es de muy baja calidad. Esta utilización del sabinar para el ramoneo explica el porte tortuoso de gran parte de sus individuos.

En el territorio del Alto Tajo se encuentran impresionantes muestras de este tipo de formación vegetal, localizándose masas importantes en la línea Cobeta-Torremocha- Corduente.

Un ejemplo claro de la política que no se debe seguir ha sido la sustitución de un elevado porcentaje de sabinas por Pinus nigra en el espectacular sabinar de Buenafuente del Sistal, previo laboreo del terreno, lo que ha acabado con buena parte de la fauna dependiente del suelo, y por añadidura con las especies predadoras de aquellas, además de romper el equilibrio del paisaje en aras de una dudosa rentabilidad.

Situación Rios Clima Turismo Economia Ecología Flora Fauna Arte Historia  Medio fisico Poblacion