MARGARET MEAD
1.- Introducción
Durante los últimos cien años, padres y maestros han de dejado de dar por supuestas las dificultades de la niñez y la adolescencia, y trataron de adecuar la educación a las necesidades del niño, antes que presionarlo en un inflexible patrón educativo. Dos fuerzas les movieron a esta tarea: el desarrollo de la psicología y las dificultades e inadaptaciones de la juventud. La psicología indicó que podía lograrse mucho mediante el conocimiento de la forma en que los niños se desarrollaban, de las etapas que atravesaban, de lo que el mundo adulto podría esperar razonablemente del niño de dos meses o de dos años. Y las amenazas del púlpito, los agudos lamentos del filósofo social conservador, los documentos de los tribunales de menores, de las organizaciones de ayuda social, todo señaló que debía hacerse algo con el periodo que la ciencia ha denominado adolescencia.
El espectáculo de una generación joven que diverge cada vez mas de las normas e ideales del pasado, marchando a la deriva sin el amarradero de normas familiares respetadas o de valores religiosos, aterrorizó al cauto reaccionario, indujo al propagandista izquierdista a realizar cruzadas misioneras entre los jóvenes indefensos, e inquietó hasta al más despreocupado.
Esta situación de indecisión e inestabilidad de la juventud era más evidente en la civilización de Estados Unidos que en la europea, porque mientras se basan en aquella múltiples corrientes inmigratorias, normas de conducta antagónicas, ésta era más antigua y estable.
Las condiciones de vida estadounidense indujeron al psicólogo, al educador, al filósofo de la sociedad, a ofrecer explicaciones aceptables de los problemas de los niños en edad de crecimiento.
La antropóloga estadounidense Margaret Mead dedicó muchos años a estudiar la influencia de la cultura en la personalidad de los individuos. Vivió entre los samoanos entre 1925 y 1926 para observar su forma de vida y los tipos de personalidad más comunes entre ellos. Su libro " Adolescencia y cultura en Samoa ", publicado en 1928, provocó un gran debate entre los antropólogos sociales y culturales, en cuanto al método y la interpretación del trabajo de campo. El enfoque de Mead, centrado en los individuos y los grupos con los que vivió, se ganó las críticas de aquellos antropólogos que defendían que la investigación debía estar basada en datos estadísticos entre distintas culturas. Margaret Mead aparece en la imagen al lado de una madre manus y su hijo, en la visita que realizó en 1953 a las islas Admiralty (Papúa-Nueva Guinea).
Los esquemas más bien simples de evolucionismo cultural propuestos durante el siglo XIX han sido objeto de discusiones elaboradas y modificadas a la luz de los nuevos datos arqueológicos y etnológicos. Destacados antropólogos de principios del siglo XX, como el germano-estadounidense Franz Boas y el estadounidense Alfred Louis Kroeber, adoptaron puntos de vista bastante antievolucionistas, ya que mantenían que los procesos culturales y sociales han sido tan dispares en todo el mundo que es difícil discernir algún proceso o tendencia general.
Descubrir la diferencia El antropólogo Claude Lévi-Strauss (1908- ) cuenta en esta entrevista que su primera infancia estuvo llena de "curiosidades exóticas". Al cumplir seis años, su padre le regaló un objeto japonés que le resultó revelador: descubrió que existían sociedades diferentes. Fue tal vez el primer asomo de su vocación de antropólogo.
Existen dos posturas radicalmente diferentes para explicar la evolución cultural. Los evolucionistas del siglo pasado defendían que en las distintas sociedades se producen procesos muy similares de desarrollo cultural debido a la unidad psíquica fundamental de toda la humanidad. Así, los procesos paralelos hacia la estratificación social y las minorías gobernantes se explican como efectos de las cualidades psíquicas y mentales de los individuos. Claude Lévi-Strauss fue un defensor tardío de este enfoque, sin hacer hincapié en el carácter evolucionista.
La postura contraria encuentra la clave en las condiciones materiales de vida: en las fuentes de energía, las tecnologías y los sistemas de producción de los grupos humanos; además, resalta las influencias ambientales en el desarrollo de los complejos sistemas culturales, ya que se han visto favorecidos por determinadas características geográficas y climáticas. Por ejemplo, el Oriente Próximo prehistórico era rico en animales de caza y plantas silvestres que resultaron especialmente aptos para su domesticación y aclimatación
2. Vida
Mead nació en Filadelfia el 16 de diciembre de 1901 y estudió en el Barnard College y en la Universidad de Columbia. En 1926 fue nombrada conservadora ayudante del Museo Americano de Historia Natural de la ciudad de Nueva York y más tarde, en 1964, ascendió a conservadora. Ostentó el cargo de directora de investigación de culturas contemporáneas en la Universidad de Columbia desde 1948 hasta 1950 y el de profesora adjunta de antropología a partir de 1954. En septiembre de 1969 fue nombrada profesora titular y directora del departamento de Ciencias Sociales en la Facultad de Artes Liberales de la Universidad de Fordham en el Lincoln Center de Nueva York.
Como participante en diferentes trabajos de campo, Mead dirigió algunos estudios notables en Nueva Guinea, Samoa y Bali. Gran parte de su obra estuvo dedicada al estudio de las prácticas de crianza de los recién nacidos en diversas culturas. También analizó multitud de problemas en la sociedad estadounidense contemporánea, en concreto los que afectan a los jóvenes, además de la crianza de los niños, la adolescencia, el comportamiento sexual, el carácter y su cultura.
Entre sus obras destacan Adolescencia y cultura en Samoa (1928), Crecer en Nueva Guinea (1930), Sexo y temperamento (1935), Macho y hembra (1949), Actitudes soviéticas hacia la autoridad (1951), Cultura y compromiso (1970) y sus memorias Mis años jóvenes (1972).
3.- Investigación social y cultural
En la antropología social y cultural, la investigación se ampara en la idea fundamental de la observación participante dentro del seno de una comunidad o sistema social. El antropólogo se introduce primero en la vida de la comunidad y, a través de los contactos y las observaciones cotidianas, es aceptado por ella. Esta primera fase de la investigación de campo requiere semanas, incluso meses, sobre todo si hay que aprender la lengua local. Los primeros etnógrafos obtenían los datos a partir de entrevistas en profundidad con algunos informantes clave, personas expertas en la cultura y en el sistema social local. Estos datos se verificaban y cruzaban con los de otros informantes y con las observaciones directas del propio trabajador de campo.
Sin embargo, la investigación de las distintas sociedades y pueblos exige hoy otras herramientas metodológicas. Las entrevistas estructuradas (con muestreo) se utilizan de forma rutinaria para la obtención de una información; por ejemplo, el consumo de alimentos, el comportamiento sanitario, los recursos económicos, los movimientos migratorios laborales, el tiempo libre y otros aspectos. Para analizar la conducta económica hay que registrar con minuciosidad las transacciones en el mercado, las horas de trabajo, las capturas de peces y animales de caza, así como los rendimientos de las cosechas. Cuando se tratan de estudiar los aspectos de la personalidad se utilizan pruebas psicológicas. También se someten a análisis los posibles datos de los registros parroquiales, los textos locales, los informes gubernamentales y otras fuentes escritas.
A medida que los datos son más complejos e intrincados, y se hace necesario el tratamiento rutinario de miles o incluso cientos de miles de fragmentos de información, los arqueólogos han recurrido a las computadoras y equipos informáticos para dibujar las secuencias temporales, las relaciones espaciales y demás esquemas. Las tendencias del cambio cultural, la interacción entre las actividades económicas y sociales, las interrelaciones étnicas y otros patrones complejos se comprueban hoy mediante avanzados métodos estadísticos.
Estos métodos técnicos y cuantitativos en la investigación no han sustituido a los estilos tradicionales de investigación de campo. Al contrario, las entrevistas en profundidad a los informantes clave, así como el complejo análisis cualitativo de los sistemas simbólicos, las ceremonias y otras prácticas culturales, constituyen todavía una parte esencial de la metodología holística (doctrina epistemológica que hace hincapié en el estudio de los elementos desde su totalidad).Margaret Mead (1901-1978), antropóloga estadounidense, muy célebre por sus estudios de las sociedades no industriales y su contribución a la antropología social.
4.- SAMOA
Samoa (archipiélago), antiguamente conocidas como las islas del Navegante, en el océano Pacífico, en Oceanía. Las islas situadas al este de los 171° de longitud O forman un territorio dependiente de los Estados Unidos conocido como Samoa Oriental con una superficie de 199 km2. Las islas al oeste del meridiano constituyen el estado independiente de Samoa (antiguamente Samoa Occidental) y tienen una superficie de 2.842 km2.
Las islas son de origen volcánico o coralino. Las de mayor tamaño son montañosas y en buena parte cubiertas de bosque. Su clima es tropical, y las precipitaciones son abundantes de noviembre a abril. Frecuentemente, se dan terremotos y fuertes huracanes. Su población es de 164.000 habitantes (1990) y su capital y principal ciudad es Apia.
Las lenguas oficiales son el samoano y el inglés, y la religión predominantes es el cristianismo.
Descubierta en 1722, a finales del siglo XIX la presencia de estadounidenses provocó la división política del archipiélago, quedando la zona oriental en poder de los alemanes. En 1920, Samoa Occidental pasó a depender de Nueva Zelanda, hasta su independencia en 1962.
La vegetación de las islas es rica pero su fauna es muy limitada. Las únicas especies animales que las habitan son serpientes, lagartos y alguna variedad de aves, entre las que destacan la paloma de pico dentado (el Didunculus strigirostis) cuyo pico es parecido al del búho, con tres dientes, que sobresalen de su mandíbula inferior.
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Autores/as: José Manuel (Junior), Virginia, Ángela y José Manuel (Senior)
E-mail: tarabillamix@hotmail.com