|
Este monumento
escrito es sin duda el más valioso por su importancia histórica y jurídica.
Fue otorgado por el rey leonés Alfonso VII a instancias de la Condesa
Doña María Fernández de Traba el 16 de agosto de 1152. Está basado en el
Fuero
de León de 1017.
El Fuero de Castrocalbón lo componen 26 artículos que tratan de regular las
relaciones de los habitantes de la villa, los derechos relacionados con el
Concejo, los derechos del señor, la regulación de los mercados, etc.
Hay copia original en la casa de Medinaceli.
|
|
En el extremo Este de la
meseta llamada El Palacio hubo una construcción defensiva prerromana,
probablemente de finales de la II Edad del Hierro y que fue utilizado
posteriormente. |
  |
|
Sobre el antiguo
emplazamiento del Castro primitivo se conservan restos de argamasa de una
fortaleza medieval (con foso y aljibe) cuya fecha de construcción puede
situarse a mediados del siglo XII (ver Fuero de Castrocalbón.)
|
|
En la misma
meseta aún se conservan las ruinas de lo que fuera un suntuoso palacio
construido a finales del siglo XIV o primeros del XV: en la fachada sur un
sobrio arco de los tres que conformaban ésta, y en la parte norte un enorme
"paredón" de tierra apisonada. Estos restos constituyen la imagen más
genuina de la Villa. Fue declarado Bien de Interés Cultural el 22-04-1949.
|
  |
|
Está junto a la
Casa-Palacio. Es de planta rectangular notándose las numerosas
reconstrucciones que ha sufrido. Son interesantes algunas de sus imágenes.
|
  |
|
A los pies de la
meseta de "El Palacio", ya en la vega, se halla la iglesia que Gómez Moreno
describe así:" Debajo del castillo, a la solana, está la iglesia del
Salvador, edificio bien conservado, cuya cabecera es de albañilería morisca,
y las naves una obra ruda posterior, como del siglo XIII..."
|
  |
|
Esta vía cruza
el municipio de Castrocalbón de Norte a Sur, pero el tramo más visible
actualmente recorre el paraje de la Chana desde la localidad de Calzada
de la Valdería hasta la provincia de Zamora. Se trata de la "Vía XVII del
itinerario de Antonino", que unía las ciudades romanas de Astúrica Augusta
(Astorga) y Brácara Augusta (Braga - Portugal). En sus inmediaciones fue
hallado el miliario que se conserva en el Museo de Castrocalbón y un hito
augustal que se encuentra el Museo Provincial de San Marcos de León.
|
  |
|
Otra de las referencias iconográficas de Castrocalbón es
este puente de hierro sobre el río Eria que fue construido hacia los años
veinte del siglo pasado y que, a pesar de los inconvenientes que produce en
estos tiempos, por ser bastante estrecho, su imagen se ha convertido ya en
otro símbolo de Castrocalbón. Con la reforma que se está llevando en la
carretera se construirá otro puente, pero no por dejar de usarlo, debemos
dejarlo abandonado al descuido y a la ruina como ya ha pasado con otros
monumentos de este pueblo.
|
  |
|
En esta iglesia de
Felechares de la Valdería encontramos dos retablos del mejor imaginero y
ensamblador de retablos de la comarca de La Bañeza: el maestro Francisco
de Ribera. Aquí se pueden contemplar los retablos del altar mayor
(hacia 1632) y el de San Antón (hacia 1639). Ambos son
de traza barroca, como corresponde a la época y sigue las formas que el
maestro llevara a las iglesias de Santa María y El Salvador en La Bañeza y en los retablos de Vecilla de la Vega, San Martín de Torres
y Villazala del Páramo.
Hay otro retablo, el de Nª Sª del Rosario pintado (1639) por Antonio
Enríquez.
|
  |
|
El maestro pintor y
dorador Antonio Enríquez era natural de Laguna de Negrillos y en el
año 1642 le fue encargado pintar y dorar el retablo de Nª Sª del Rosario de San Félix de la Valdería. Este pinto de retablos trabajó en otras
iglesias de la Valdería: las citadas de Felechares y San Félix,
el retablo de la iglesia de Nogarejas y el sagrario de la iglesia de Castrocontrigo.
|
  |
|
Unos pueblos
donde sus gentes sobrevivían del trabajo en la agricultura y la ganadería
como únicos recursos tenía que dejar una arquitectura popular acorde con el
medio: la piedra (cantos rodados), el tapial y el adobe son los materiales
que había más accesibles para construir las viviendas y dependencias
necesarias para las labores del campo: paneras, pajares, cuadras, corrales.
Al trabajo de los maestros albañiles se añadía el de los vecinos que
colaboraban de forma gratuita para acarrear las piedras, el barro o la
madera.
Cada año va desapareciendo alguna de estas construcciones, siendo sustituida
por el ladrillo o los bloques de hormigón; pero aún quedan muchos ejemplares
de estas sencillas construcciones que tanto sudor hicieron derramar a
nuestros mayores.
|
  |