ORIENTACIONES PARA FAMILIAS CON HIJOS ADOLESCENTES

1. ¿Cómo debemos comportarnos como padres?
2. ¿Qué conductas debemos fomentar?
3. ¿Qué debemos hacer para fomentar comportamientos positivos?
4. ¿Qué conductas NO debemos fomentar?
5. ¿Qué debemos hacer para evitar que se repitan comportamientos negativos?
6. ¿Qué debemos tener en cuenta cuando creamos nuevas normas?
7. ¿Qué debemos hacer respecto al ámbito académico?



1. ¿Cómo debemos comportarnos como padres?

- Exigir siempre las responsabilidades que son propias de cada edad, evitando caer tanto en el sobreproteccionismo como en las exigencias exageradas. Evitar asimismo expectativas propias de otra época: "Es que antes, a esa edad…"
- Dialogar y conversar debe ser una práctica habitual. No dejar de contestar ninguna pregunta , si la sabemos, por inadecuada que nos parezca ni tampoco utilizar evasiones como: "Aún eres pequeño para entenderlo...", "esto son cosas de mayores...", “no tengo tiempo para tonterías.” Saber escuchar y no utilizar juicios previos. Hay que oír las razones de los hijos.
- Ser tolerantes, pero no consentidores. Con la misma serenidad y amabilidad con que premiamos, también con esa misma serenidad y contundencia se les puede y se les debe sancionar. Deben saber que siempre tienen que cumplir las normas y acostumbrarse a cumplirlas.
- Propiciar el cumplimiento de normas de forma tranquila, como un aspecto normal de convivencia. No consentir todo lo que nos pida. No se debe ceder absolutamente en todo lo que reclamen, ni permitir que hagan lo que quieran.
- Compartir sentimientos, ya sean positivos o negativos, así se evitará que se sientan culpables de los posibles sentimientos negativos de los padres.
- Respetar y aceptar sus características personales: Ayudarles a que se acepten a sí mismos, tanto física como psicológicamente. Intentar cambiar y mejorar aspectos y actitudes concretas pero no intentar que se acabe pareciendo a alguien.
- Ayudar a superar los sentimientos y visones propias negativas.
- Intervenir tanto el padre como la madre en la educación del hijo; ésta no es competencia en exclusiva ni prioritaria de ninguno de los dos, sino que debe ser objetivo común de ambos.
- No emplear descalificaciones continuamente.

2. ¿Qué conductas debemos fomentar?

- La expresión de ideas propias y que no necesariamente tienen porque ser coincidentes con las de los mayores y más en concreto con las de la familia.
- El comportamiento autónomo, aunque responsable, en cualquier ámbito.
- La creatividad y las iniciativas positivas propias que puedan tener.
- La organización y planificación de todas las cosas que son de su incumbencia: habitación, lugar de estudio, material escolar, tiempos de estudio, actividades extraescolares.
- La responsabilidad personal y la toma de decisiones en todos los ámbitos (amigos, estudios, juegos y ocio…).
- El esfuerzo escolar, pero no sólo en el aspecto de notas o por aprobar, sino como medio para aprender para la vida.

3. ¿Qué debemos hacer para fomentar comportamientos positivos?

- Actuar con ejemplos de hechos y acciones, sobre lo que queremos que hagan, más que por palabras. Si queremos que nuestro hijo no vea la televisión continuamente, nosotros no debemos encender la televisión nada mas llegar a casa. Los discursos suelen ser de poca utilidad, se acostumbran a ellos y son ineficaces y contraproducentes.
- Elogiar de forma correcta el comportamiento deseado: concreta y creíblemente. Tender especialmente a realzar de forma muy expresiva y manifiesta las conductas positivas que tenga, por mínimas que sean.
- Hacer notar las habilidades y capacidades específicas de los hijos y especialmente de aquellas en las que más brillan.
- Ser coherente y sistemáticos en la aplicación de premios de conductas deseadas. De cualquier forma siempre es conveniente que el hijo conozca con claridad las consecuencias de su conducta, ya sea ésta positiva o negativa.
- Dar un premio por un comportamiento deseado. Pero debe ser inmediato en el tiempo y proporcionado. No tiene por que ser sólo material. Los elogios también dan muy buen resultado.

4. ¿Qué conductas NO debemos fomentar?

- La impuntualidad y la falta de asistencia a clase.
- Conductas repetitivas sin control de cualquier tipo: ver la televisión en cualquier momento, jugar en el ordenador todas las tardes, comer a cualquier hora, etc
- La violencia verbal y física.
- La discriminación de las personas por su condición racial. sexual, ideológica, religiosa y discapacidad.

5. ¿Qué debemos hacer para evitar que se repitan comportamientos negativos?

- Mantener por nuestra parte siempre una actitud serena, tranquila y de dominio permanente de la situación, no dejarnos desquiciar por las conductas del hijo. La autoridad debe estar siempre en los padres.
- Los silencios con cara de seriedad pueden ser mucho más efectivos que palabras a destiempo.
- Los castigos han de ser cortos y realistas y deben cumplirse con rigor. No deben ser perdonados por personas ajenas a las que lo impusieron. Deben aplicarse de forma inmediata a producirse la acción negativa. La aplicación no debe diferirse en el tiempo.
- El castigo debe ser el último recurso a emplear y no se debe abusar de él, pues pierde la posible eficacia que pueda tener.
- Utilizar pegar como castigo es contraprudocente. El golpe, ni educa, ni modifica necesariamente el comportamiento. Y para la persona que lo recibe es una humillación emocional.
- Criticar o corregir comportamientos concretos (debes llegar siempre puntualmente al instituto), pero nunca su persona (por ejemplo “eres un vago”).

6. ¿Qué debemos tener en cuenta cuando creamos nuevas normas?

- Lo primero y fundamental: Hay aspectos que no se pueden negociar: violencia, discriminaciones, etc.
- Animar al pacto y la reflexión sobre: horarios, actividades, paga, regalos, tiempo de TV, ocio...
- Hacerles participar en la elaboración de las normas y en las decisiones que haya que tomar.
- Poner limites, amplios y flexibles. Negociar no es malo, siempre que acepte los acuerdos y no se los salte. Debemos valorar su responsabilidad y premiarla. Si se pasa, debe ser castigado, normalmente con el "dinero y el tiempo en la calle", pero nunca quitarle todo, sino una parte de la paga o el tiempo de amigos o juegos (para que realmente valore el castigo). No castigar con tener que estudiar más horas (no lo hará), ni premiar con regalos por las notas; estudiar es su obligación y una parte de su futuro, él debe valorar su importancia. Los premios y regalos deben basarse en la madurez y esfuerzos que realiza en su comportamiento en general.
- Conocer las reglas del hogar con claridad, sin ambigüedades; normas claras, asequibles y dentro de lo posible realizadas por todos.
- Aplicar y cumplir las normas todos por igual. No sirve lo de "Haz lo que digo, no lo que hago". Al contrario, los padres son los "modelos" en los que se ven los hijos para imitar y adquirir nuevas conductas. Desde pequeño aprenden cómo solucionar problemas, imitando nuestro comportamiento. El hijo debe tener muy claro siempre las conductas que son esperables de él.
- Las normas que deben cumplir han de ser claras, sencillas y conocidas en todo momento.
- No debe haber arbitrariedad en la aplicación de las normas. Ser ponderados siempre en la aplicación tanto de premios como de castigos. Y no dejarlo al estado de ánimo que tengamos en cada momento.

7. ¿Qué debemos hacer respecto al ámbito académico?

- Preocuparse por los temas escolares. Hablar con el hijo de sus progresos, dificultades e inquietudes escolares. Debe percibir interés real de los padres por lo escolar y que, por tanto, valoran en su justa medida no sólo los resultados sino también el esfuerzo y la dedicación.
- Ayudarle, en caso de dificultades, en la resolución de las tareas y deberes, siempre que nos sea posible, pero nunca debemos hacer una norma habitual de este consejo. Los hijos deben hacer sus propias tareas y tratar solos de entender todo tipo de contenidos antes de buscar ayuda.
- Facilitar que el lugar de estudio, y en la medida de lo posible, sea el adecuado: no ruidos, televisión apagada, temperatura adecuada, sin molestias, etc.. No olvidar que existen muchas bibliotecas donde nuestros hijos pueden realizar tareas escolares sin ser molestados y asociaciones de barrio donde prestan apoyo al estudio.
- Revisar e interesarse regularmente por los materiales y trabajos que se hacen en el centro escolar. Valorarlos adecuadamente.
- No descalificar al profesor delante del alumno. En caso de conflicto escuchar a todas las partes, intentando solucionarlo de forma positiva sin tener que llegar a descalificaciones.
- Visitar al tutor con regularidad para interesarnos por la marcha escolar del hijo; será una forma de que éste perciba que se valora realmente todo el trabajo escolar.
- Evitar comparaciones del hijo con hermanos, amigos, compañeros, etc., sobre todo si son comparaciones negativas y pueden afectar a la autoestima académica y personal del hijo.
- Crear condiciones para que tenga hábitos de estudio: fijar horarios de TV en casa, limitar tiempos de ocio dentro de la semana, etc.