La década de los sesenta (6)
 

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¿ Por qué no fue fácil la adaptación  a los países receptores?

  • La sensación de que vivían en una situación transitoria fue uno de los factores que más dificultó su adaptación en los países receptores:
    • Los españoles no se esforzaban en conocer los hábitos o la cultura de esos países, y su contacto con la población autóctona era prácticamente nula, sobre todo si no vivían en familia (el contacto entre los niños españoles y los del país de acogida fue mayor, y a veces transcendía a las familias).
    • La promoción profesional, que podría haber estimulado la adaptación al país, no era fácil de conseguir. La mayoría de los trabajadores empezaron en las fábricas de peones, pero con los años adquirieron una cualificación derivada de su función en la fábrica. Esta cualificación no estaba avalada por ningún título, por lo que sólo les servía para la promoción interna en su trabajo, y les impedía buscar trabajo en otras empresas.
    • Tampoco las autoridades de los países receptores se esforzaban mucho en integrar a los inmigrantes. En Francia por ejemplo legislaron a favor de la construcción de viviendas sociales para los inmigrantes, pero se dejaba la iniciativa a los empresarios, que en la mayoría de los casos no estaban interesados en reducir sus beneficios para favorecer a  un personal eventual. 
    • Y el Consejo de Europa mostraba un interés relativo hacia los problemas de la inmigración: recomendaba que se favorecieran los contactos entre el inmigrante y sus familiares, pero no apostaba por la reagrupación familiar; también instaba a los empresarios para que fomentasen el  conocimiento del idioma y de la cultura del país receptor, pero no impulsó ninguna acción propia en este sentido.

  • Partían de un modelo de sociedad distinto:  
    • muchos procedían de zonas rurales y tenían que vivir en grandes ciudades industriales.
    • su principal objetivo era ahorrar y en estos países el grado de consumismo era muy alto:
  • La legislación de los países receptores, sobre todo de Alemania y Suiza, frenaban en lo posible la instalación definitiva de los inmigrantes en su país:
    • En Alemania no se permitía abrir negocios a los extranjeros, salvo que estuvieran casados con alemanes y lo hicieran a nombre del alemán.
    • En Suiza se ponían muchas trabas a la reagrupación familiar .

     

Yo no renunciaré nunca a ser gallego y sobre la emigración en Suiza hay que aclarar que el 52% de los españoles que estamos aquí somos gallegos. Yo he tratado algún tiempo con los suizos, pero siempre mis personas de más relación fueron los de mi tierra, y yo creo que este problema de la provisionalidad es la gran realidad de la mayoría de los emigrantes desde que ponen los pies aquí. Yo venía con la ilusión de ganar dinero y largarme, y con esta ilusión vinieron todos, pero sucede que no se coge el dinero con rastrillo sino que hacen falta muchas más cosas. Entonces se va uno quedando, y luego ya se ha adaptado a ciertos modos de vida y coge un cierto miedo, porque allí no hay perspectivas, y entonces se quedan con un pie aquí y otro allá. Quizá sea este el problema más importante en la integración. Yo no recalcaría tanto el que los suizos no nos quieren, aunque sí hay cierto rechazo por su parte." A.Garmendia. La emigración española en la encrucijada.

¿ Cómo  vivían?

Los emigrantes de los años sesenta son los que menos necesidad tuvieron de crear instituciones u órganos de difusión propios. A ello contribuyeron dos circunstancias: la creencia de que la emigración iba a durar pocos años; y el tipo de sociedad que se encontraron en los países receptores:

El tiempo de permanencia

El modelo de sociedad de los países receptores

  • Los emigrantes de la primera mitad del siglo se desplazaban a América por periodos largos y no podían regresar a España durante todo el tiempo de emigración; por ello añoraban más a  su país y creaban asociaciones por regiones, o incluso pueblos; publicaciones periódicas, etc.
  • Los emigrantes de los sesenta tenían contratos renovables cada año y, por su cercanía a España, las mejoras en los transportes, y las vacaciones pagadas, solían volver cada año a este país. Muchos pensaban que su estancia iba a ser muy corta y renunciaron a vivir con normalidad en los países de acogida: vivían en un país, pero pensaban en el otro.
  • En los años setenta quedaban mucho emigrantes en Francia, Alemania y Suiza. Estos grupos si crearon Asociaciones de Españoles Emigrantes, aunque sus funciones eran de menor entidad que las creadas en América.
  • Los emigrantes de principios de siglo tuvieron que organizar asilos, hospitales y escuelas, porque en los países a los que emigraron no existían estos servicios con carácter gratuito, ni ninguna posibilidad de obtener ayuda de las autoridades españolas.
  •  La Europa a la que emigraron los españoles en los sesenta tenía como uno de sus principales retos construir la sociedad del Política económica y social establecida en los países europeos más desarrollados después de la Segunda Guerra Mundial. Su principal objetivo es universalizar los servicios públicos básicos: sanidad, educación y vivienda a toda la población del país a través de la inversión pública., de ahí que fuesen gratuitos los servicios sanitarios y educativos, incluso  para los inmigrantes. 
  • Además el gobierno español se preocupó de mantener viva la presencia de España entre los inmigrantes creando instituciones especiales de representación en los principales países de inmigración: Agregadurías adjuntas a las Embajadas; Oficinas de información laboral; Centros de Estudios con la programación española y en español; y Casas de España.

 

 

La vivienda

Las condiciones de la vivienda estaban por debajo de las que los emigrantes admitirían en España, pero no querían invertir más de lo imprescindible porque su principal interés era ahorrar. En ocasiones vivían muchos años hacinados en los países de inmigración, mientras sus ahorros iban destinados a la compra de una casa en España que no disfrutaban. 

  • Los solteros o los casados que estaban solos vivían en su mayoría en barracones construidos por las fábricas  y compartían habitación con otros emigrantes. Eran cientos de hombres aislados en régimen cuartelario: sin posibilidad de recibir visitas, ni de llevar comida a las habitaciones y con hora de llegada nocturna. En ocasiones los que cuidaban las instalaciones se convertían en vigilantes de la empresa y controlaban si las bajas por enfermedad eran aparentes o reales. En estas condiciones eran frecuentes los problemas de alcoholismo y las enfermedades venéreas provocadas por las relaciones con prostitutas.

Barracones en Eindhoven, Holanda

Foto José Gutiérrez

La peor situación era la de los temporeros

" Se calcula que unos 200.000 trabajadores temporeros están prácticamente acuartelados y concentrados en viejas viviendas condenadas a la demolición o en "barracas de piedra", sin la menor salubridad, dándose frecuentemente el caso de que el patrón retiene del salario del trabajador el alquiler de su vivienda. El alquiler de un apartamento de cuatro habitaciones normalmente suele costar 150 francos mensuales, pero alquilándolo a temporeros puede rentar 1120 francos a razón de cuatro camas por habitación y 70 francos por cama"  

J. González Anleo. Una aventura solitaria: la emigración española a Suiza.

  • Una segunda posibilidad era vivir en habitaciones alquiladas de casas particulares, aunque no resultaba fácil si no estaban avalados por una persona del país. Tampoco suponía una mejora sustancial en la calidad de vida: solían estar en barrios degradados; tenían el agua y los servicios sanitarios comunes para toda una planta; se solía compartir habitación con otro u otros emigrantes y para colmo los precios eran abusivos. En tercer lugar solían vivir en habitaciones amuebladas y  hoteles viejos. Las condiciones eran algo mejores, al menos había mayor intimidad, aunque no siempre tuvieran permiso para cocinar o llevar niños.
    • Era la modalidad más usada por las familias españolas en Francia, el 64%. En ocasiones la conseguía la mujer a través de su trabajo como empleada del hogar, por lo que las familias aguantaban lo que podían por temor a que sus protestas supusieran además la pérdida del empleo.

  • Otra posibilidad era vivir en casas alquiladas independientes.

    • En Alemania era muy frecuente entre las familias. Solían tener una superficie de 52 metros cuadrados y vivían entre tres y cuatro personas. La renta de alquiler era asumible si trabaja más de una persona en la casa, ya que representa entre el 10 y el 20% de los ingresos conjuntos del matrimonio.

  • La mejor situación se daba cuando conseguían una casa de protección oficial, pese a que las construcciones eran de mala calidad. Pero este caso no era muy frecuente porque la oferta pública era escasa e incluso, aunque no haya discriminación por ser inmigrante en la concesión de las viviendas, el  desconocimiento del idioma hacía que perdieran muchas oportunidades:

    • En Francia (1975) vivían en este tipo de vivienda el 14,5% de las familias españolas. 

 Los niños y la escuela

La adaptación de los niños inmigrantes

La escolarización

" Los hijos de los emigrantes encuentran aquí un grave problema, no son más tontos ni menos que los otros, pero tienen una gran incapacidad para aprender, provocada por la inseguridad en que viven sus padres. Cuando el niño llega a casa de la escuela, no encuentra a sus padres que deben hacer horas extras y cuando vuelven les oyen hablar de si se van dentro de dos meses, de que si el piso..., en definitiva no hay tranquilidad y toda esa tensión y esta problemática la lleva el niño a la escuela y así el niño no puede aprender" 

A. Garmendia, La emigración española en la encrucijada. 

Marco general de la emigración de retorno

Los más afectados por la emigración fueron los niños, tanto si se quedaron en España como si emigraron con sus padres.
  • Cuando se desplazaba el padre solo soportaban carencias económicas y afectivas. Con el paso de los años la única relación que les unía a su padre  era la dependencia económica.
  • Afectivamente la situación empeoraba si emigraba el matrimonio y ellos quedaban al cuidado de los abuelos o la familia. Aparte de las carencias afectivas, en ocasiones era difícil darles una formación suficiente.
  • La mejor situación se daba cuando emigraban con sus padres, aunque tampoco esto les liberara de tensiones:
    • Eran más capaces de adaptarse al país, pero tenían dificultad en aprender el idioma (sobre todo en los países de lengua alemana) e insertarse en el sistema educativo.
    • Solían tener un bajo rendimiento académico, que en la escuela se achacaba a un nivel cultural más bajo o a un inferior nivel intelectual, aunque en la mayoría de los casos se debía a la situación social de la familia, sobre todo a la incertidumbre del trabajo de los padres.
    • Las notas mediocres les confirmaba lo que se pensaba en la escuela de ellos: que no tenían capacidades suficientes para ocupar ciertos cargos en la sociedad.
Las familias podían optar por llevar a sus hijos a centros españoles o integrarlos en la escuela del país receptor:
  • Los centros españoles en el extranjero. Promovidos desde el gobierno español, con el mismo programa de estudios que en España, salvo algunas horas dedicadas al estudio del idioma y cultura del país receptor. Era una buena solución para los niños que iban a estar poco tiempo fuera de España, sino se volvía en contra ellos porque no se integraban en el país receptor. Además tampoco eran suficientes para escolarizar a todos:
    • Se crearon 588 centros para cursar la enseñanza obligatoria (de 6 a 14 años) en donde se atendían a 47.917 niños .
    • No había centros para estudiar el bachillerato, aunque se podía cursar a distancia. En los años setenta había solo 1751 matriculados.
    • En Suiza además de en los centros españoles podían estudiar en las Misiones Católicas. Entre ambos escolarizaban a la mitad de los menores de 14 años.
  • La escuela pública de los países receptores. Los niños tenían derecho a acudir a estas escuelas, aunque con algunas limitaciones: 
    • Se ponía límite al número de niños inmigrantes matriculados por escuela: en Suiza el 20% y en Alemania el 25%. 
    • En Suiza no resultaba fácil incorporarse en los cursos intermedios porque no existía ningún convenio de convalidación de estudios.
    • Pero sin duda el mayor condicionante en todos los países era el idioma, porque sólo podían incorporarse los que  dominasen suficientemente el idioma del país receptor.

" En Alemania no es aventurado afirmar que sólo la mitad de los hijos de los trabajadores extranjeros en edad escolar van efectivamente a la escuela, pese a la obligatoriedad de escolarización. Una de las mayores dificultades en esta escolarización reside en la exigencia de un conocimiento suficiente del alemán y de que el número de estos niños extranjeros no sobrepase el 25 por 100 de la capacidad de la clase" 

J. Testa, La familia del trabajador emigrante.

" (en Francia) más de 2/3 de los niños no llegan a tener el certificado de estudios primarios, lo que les incapacita para toda cualificación posterior y les condena a engrosar las filas del peonaje ya desde esas edades. Otros vegetan en las llamadas "clases preparatorias" o "clases de transición" a las que acuden fundamentalmente los recién llegados de España, antes de iniciar la enseñanza general básica". 

FOESSA,  Estudios sociológicos sobre la situación social de España (1975)

  • Para solucionar ese último problema se organizaron las escuelas preparatorias, a las que acudían los niños inmigrantes hasta que aprendían el idioma. La programación era la del país receptor, aunque se incluía el estudio del idioma y la cultura españoles. Por los resultados obtenidos en estas escuelas tampoco acertaron con la solución más conveniente.

 

La salud y el sistema sanitario

Pese a que en los países receptores tenían un sistema sanitario mucho mejor que el español, las malas condiciones higiénicas y alimentarias influyeron en una mayor frecuencia de enfermedades entre los emigrantes, tanto con respecto a los habitantes del país receptor como a la población española.

 Entre las enfermedades más frecuentes se encontraban : 

  • La tuberculosis, enfermedad de la miseria socia. En Francia afecta a un 10% de los emigrantes y sólo al 3% de los autóctonos.

  • Las enfermedades venéreas promovidas por el aislamiento, el extrañamiento del país y la falta de recursos para establecer relaciones afectivas estables. En Francia tenían esa enfermedad el 2% de los franceses y el 4% de los extranjeros.

  • Raquitismo en los niños por la mala nutrición, favorecida por la mala adaptación a las comidas de estos países.

  • Mentales: depresiones, accidentes de trabajo (representan entre el 30 y 40% de los trabajadores y tienen el doble de accidentes que los del país), alcoholismo, agresividad y delincuencia. Los mayores índices de delincuencia se dan entre los hijos de los inmigrantes que, pese a haber tenido algún tipo de escolarización en el país, no consiguen integrarse y desarrollan una mayor agresividad.

El sistema sanitario alemán
 "Aquí todos los obreros disponemos de una seguridad social, un seguro de enfermedad que nos atiende muy bien. Tenemos, incluso, derecho a curas en sanatorios. Nos pagan el viaje si tenemos que ir al sanatorio, allí luego nos dan de comer y beber muy bien, estamos en habitaciones independientes, tenemos teléfono, las medicinas que necesitamos...Uno no está conforme con un médico y busca otro médico, le pide un volante a un médico para un especialista y se lo da enseguida. En España todo esto es muy difícil. Yo estuve allí el año pasado, tenía que hacerme una radiografía y de los catorce días que llevaba de vacaciones tardé doce en conseguir el volante" 

A. Garmendia, La emigración española en la encrucijada. 

Marco general de la emigración de retorno

El trabajo y el ocio

El emigrante renunciaba a la vida normal en el presente, pensando solo en la comodidad que alcanzaría en su país en un futuro próximo:
  • Las horas libres eran pocas, ya que siempre estaba dispuesto al pluriempleo y a las horas extraordinarias. De esta forma el cansancio se acumulaba durante la semana y le restaba energía para divertirse los días de fiesta.
  • Tampoco le sobraba el dinero, ya que lo guardaba para mandar a España, o para venir de vacaciones.

La Casa de España

Foto PCA

 

Emigrantes escuchando emisoras españolas

Foto PCA

  • Los días festivos se reunían con sus paisanos en las Casas de España, instituciones fomentadas por la administración española en todas las ciudades con un número importante de emigrantes. 

    Tenían la doble función de informar sobre los acuerdos firmados con el país receptor en materia de salarios, residencias subvencionadas, etc; y de reforzar el vínculo entre los emigrantes y España a través de actividades lúdicas, que, en la mayoría de las ocasiones, se reducían a las de tipo folklórico:

    • fiestas, cursos de baile español.
    • organización de torneos y concursos, siempre entre españoles.
    • proyección de películas españolas
    • lectura de la prensa 
    • o audiciones colectivas de la radio, conectando con emisoras de España.
  • También era frecuente que se reuniesen en parques públicos o en determinadas discotecas. 

    • La colonia española en París se reunía en el Bois de Boulgone, salvo los valencianos que preferían La Porte de Maillot, lugar al que llegaban los autobuses de Valencia.

    • Otro lugar de reunión en París era la discoteca La Marina.

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